Bono ofrece al PP un pacto de Estado para garantizar la unidad de España

El presidente de Castilla-La Mancha, el socialista José Bono, ofreció ayer al Gobierno central un pacto de Estado entre el PP y el PSOE para liderar el proceso de paz. Bono explicó que ese acuerdo haría posible compatibilizar las aspiraciones de los nacionalistas (a los que acusó de "crecerse en exceso") y la unidad de España, y permitiría al Gobierno conducir el proceso de paz "sin callarse", aunque le digan a algún ministro que debe "cerrar la boca". Un pacto "leal y acreditable para que no puedan decir que los vuelven como un calcetín".

Bono aprovechó su discurso, en la primera sesión del debate del estado de la región, para plantear "un proyecto común y de futuro" en el conjunto de España. En su opinión, "no hay que demonizar a los nacionalistas" pero sí "hay que darse prisa en encontrar una fórmula de colaboración o gobierno, que sin desechar a los nacionalistas, permita poder gobernar a quien gane las elecciones sin que la pequeña aritmética parlamentaria nos obligue a renunciar a un proyecto para toda España".Según el dirigente socialista, desde que el Gobierno no tiene mayoría suficiente para gobernar en solitario, se ha practicado una política que ha llevado a los nacionalistas a "crecerse en exceso y nadie dudará que cada día reivindican más". Tan es así, que lo que antes les satisfacía, hoy no les gusta: "El sistema de financiación que satisfacía, hoy no les gusta; ayer valía la Constitución y el Estatuto, hoy a algunos no les vale; ayer escuchamos que estamos en un proceso constituyente, se han crecido". Pero para el presidente de Castilla-La Mancha, o se modifica la Constitución por mayoría "si pueden" o ella misma impide que se trocee la riqueza nacional.

Fundar la desigualdad

Bono reconoció que recela del nacionalismo que cupo en la Constitución y que ahora no, "el que se desliza hacia lo excluyente". Por eso considera que "la Declaración de Barcelona y el Pacto de Estella se apartan de la Constitución, invocando supuestos derechos previos. Hay quienes quieren obtener privilegios para fundar la desigualdad de los españoles". Cree por eso que hay que convencerles de que "no tienen que renunciar a nada de lo que les identifica con su historia, pero juntos somos más, y más fuertes". Entiende Bono que el futuro del Estado de las autonomías se tiene que decidir contando con todos porque si no "España se difumina y pierde sentido".Lo que denominó "el llamado problema de España" ocupó buena parte de su discurso en el debate sobre el estado de la región que concluye hoy. Antes, hizo otro ofrecimiento para alcanzar la unidad de los grupos políticos, y "diseñar el proyecto de futuro de esta región". Abogó por modificar la ley electoral para que los ciudadanos ganen en cercanía, y en un largo repaso por los últimos 16 años, afirmó que Castilla-La Mancha ha pasado de ser "región de emigrantes a inmigrantes, de ir a vendimiar a que nos vendimien".

El portavoz del Grupo Popular, Gonzalo Payo, replicó que lo que el jefe del Ejecutivo regional ha hecho durante sus 15 años de mandato ha sido mantener a Castilla-La Mancha "congelada", a pesar del "triunfalismo" con el que Bono ha vestido su intervención.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 30 de septiembre de 1998.

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