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Cambio de velocidad

Entender el sistema que utiliza la Policía Municipal para multar el exceso de velocidad detectado por radar requiere su tiempo. La cuantía crece en progresión aritmética dependiendo de la cantidad de kilómetros por hora que se infrinjan. Actualmente, si en una calle cuya velocidad máxima es 30 kilómetros por hora, un conductor circula a 45 kilómetros por hora, la multa es de 15.000 pesetas. Si va 20 kilómetros por hora por encima, la multa sube a 20.000. Es decir, cada kilómetro por hora de más acarrea 1.000 pesetas en la sanción.En la nueva ordenanza el sistema progresivo no cambia, pero sí la relación. Un automovilista que vaya 20 kilómetros por hora más rápido de lo permitido recibirá 15.000 pesetas de multa. Si va a 25 kilómetros por hora más de lo estipulado, la sanción llegará a 17.000; si son 30 los kilómetros por hora que rebasa, el Policía le pondrá 19.000 pesetas, y así sucesivamente hasta la última: si el infractor circula más de 50 kilómetros por hora más rápido de lo permitido, la sanción le valdrá 47.000 pesetas.

Con todo, la Policía cada vez pone menos multas de este tipo. La razón: los agentes siguen al pie de la letra las instrucciones del concejal de Circulación, José Ignacio Echeverría, partidario de que sólo se impongan las multas con posibilidades de cobro. Y las que se ponen por medio del radar son fácilmente recurribles, ya que no se entregan al conductor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 23 de septiembre de 1998