Greenspan admite la posibilidad de bajar los tipos de interés en EE UU para aliviar la crisis

La realidad de la crisis financiera en varios lugares estratégicos del planeta y su negativo impacto en las cotizaciones de Wall Street ha llevado a Alan Greenspan, el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, a cambiar de música. En la noche del viernes, en un discurso en la universidad californiana de Berkeley, Greenspan aceptó que quizá lo mejor que pueda hacer la Reserva Federal para aliviar la actual crisis es bajar sus tipos de interés. Ayer el Fondo Monetario Internacional decidió otorgar un crédito de 2.226 millones de dólares a Ucrania (unos 300.000 millones de pesetas).

La próxima reunión del principal comité directivo de la Reserva Federal, el llamado Comité de Mercado Abierto, debe celebrarse el próximo 29 de septiembre. Muchos expertos dentro y fuera de EE UU piensan que un descenso de los tipos de interés norteamericanos tendría un efecto psicológico muy positivo en los mercados financieros internacionales, al estimular el consumo doméstico y la inversión empresarial en la principal potencia económica del planeta y también fuera de ella.Greenspan habló en Berkeley con su característico estilo retorcido, que los norteamericanos llaman Greenspeech. Su mensaje sobre una posible bajada de los tipos de interés no fue explícito, pero dio las claves suficientes para que todo el mundo interpretara ayer que, por primera vez, el presidente de la Reserva Federal no considera blasfema esa idea.

Habrá que esperar al martes para ver cómo reacciona Wall Street. La bolsa neoyorquina cierra mañana, festividad del Día del Trabajo en EE UU. El viernes clausuró sus sesiones con pérdidas por tercer día consecutivo y un espíritu confuso y hasta pesimista. En la tumultuosa semana que hoy concluye, el índice Dow Jones ha perdido 411,43 puntos, un retroceso que se añade a los 482 puntos perdidos la semana anterior. Las dos caídas, superiores al 5%, representan plusmarcas históricas.

Wall Street ha descubierto al mundo eso que se llama la economía global en este tramo final del verano. La economía norteamericana sigue creciendo de modo saneado -los datos difundidos el viernes confirmaron que agosto fue un buen mes, con nueva creación de empleo, 365.000 puestos de trabajo-, pero los inversores en bolsa norteamericanos se preocupan ahora seriamente por los efectos de la crisis financiera en Asia -particularmente en ese gigante llamado Japón-, Rusia y América Latina.

En unas pocas sesiones, el Dow Jones ha perdido todas las ganancias del año en curso y está un 3% por debajo de fines de 1997. Lo que ahora está por ver es si se trata de esa corrección de unas cotizaciones demasiado elevadas que el mismo Greenspan llevaba dos años reclamando cuando predicaba contra la "exuberancia irracional", o de toda una inversión del ciclo desde el alza permanente -representada por el toro- a la caída permanente -representada por el oso-.

"No es creíble que EE UU pueda seguir siendo un oasis de prosperidad que no se vea afectado por lo que pasa en el resto del mundo", declaró el jueves por la noche Greenspan en Berkeley. "A medida que las dislocaciones en el extranjero suben, afectando a nuestros mercados financieros, la contención [en el crecimiento económico de EE UU] es posible que se intensifique", añadió.

Lo significativo fue que el pasado julio, en su intervención ante el Congreso, Greenspan todavía aseguraba que el principal peligro para la economía norteamericana era la inflación interna y no las tormentas financieras externas. Ahora el guardián de la ortodoxia acepta que esas tormentas han ayudado a EE UU al reducir el ritmo "caliente" de crecimiento y poner la inflación bajo control.

Y parece preocupado por el posible efecto de un Wall Street vestido de oso en el retroceso en EE UU del consumo de los particulares y las inversiones de las empresas. "Los períodos de euforia o depresión", dijo, "tienden a autoalimentarse".

Considerar las consecuencias

Greenspan recordó que en sus reuniones de primavera y comienzos del verano los directivos de la Reserva Federal, el llamado Comité de Mercado Abierto, todavía consideraban que "la subida de la inflación era la amenaza principal a la continua expansión de la economía norteamericana". Pero añadió que, en su reunión de agosto, ese "riesgo se había equilibrado".La Reserva Federal "tendrá que considerar con cuidado las consecuencias potenciales de los acontecimientos que ocurren" desde esa reunión de agosto. Esa fue la pista que dio sobre una posible bajada de los tipos.

Por otra parte y para evitar que Ucrania entre en una crisis similar a la que afecta a Rusia, el FMI anunció ayer la concesión de un préstamo a este país de 2.226 millones de dólares. De ellos, 257 millones estarán disponibles de inmediato y el resto se liberará en los tres próximos años, informa Efe.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 05 de septiembre de 1998.

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