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GIJÓN

El barbero de Sevilla

El cartel de la primera de feria de Begoña anunciaba una grandiosa corrida goyesca, con las tres figuras del momento. Momento pesado y eterno, con seis soberbios toros para celebrar por todo lo alto la remodelación del coso del Bibio. ¡Qué gran mentira! Los toros de Salvador Domecq no sólo resultaban absolutamente intolerables de presencia, afeitados de forma escandalosa, sino que además la corrida estuvo rematada por dos especímenes de extraña procedencia, francamente difíciles de definir. El del Puerto de San Lorenzo parecía un búfalo del norte mal dibujado y el de Romao de Moura un mulo escurrido. Dicen en los mentideros que las tres figuras habían exigido ese remiendo negándose a torear los dos rechazados. ¡Qué locura!Todos los toros, el del remiendo y sobrero incluidos, todos, absolutamente todos tomaron un puyazo y gracias. Esos toros que nunca debieron salir de sus ganaderías son esos que se suponen van a dar triunfos porque humillan, porque desarrollan cierta nobleza que no es tal. Desmereciendo la belleza y cualidades que imaginamos del toro bravo. Ojalá quien se los coma disfrute más.

El Torero / Joselito, Ponce, Rivera

Toros de Torero El, anovillados, descastados y noblotes. 3º, sobrero del Puerto de San Lorenzo y 5º de Romao de Moura. Joselito: silencio; palmas. Ponce: -aviso- palmas; un aviso (oreja). Rivera: silencio; -aviso- (una oreja). Plaza del Bibio. 12 de agosto. Primera de feria. Lleno.

La tarde, con tal ganado, fue tensando de tal forma los nervios que el público, con ganas de fiesta y jarana, se peleaba entre sí. Menos mal que al final llegó Ponce y les dio un argumento para pedir orejas y aplaudir hasta la saciedad con su habitual repertorio, muy separadito y cuidadoso. Dos muletazos por el pitón izquierdo supieron a gloria después de tanto toreo fácil, técnico o como quieran llamarlo. Joselito no estuvo apático, quizá hasta voluntarioso. La virgen de Covadonga hace milagros. Recibía su primero con el capote de tal manera, que encendió las esperanzas del personal. Muletazos con la derecha, teniéndole que ganar constantemente el terreno a base de carreritas, cuidando a un torito más mermado aún tras su único puyazo. Y muletazos con la izquierda que no parecían naturales. En su segundo, menos de lo mismo pero una buena estocada.

Rivera se las tuvo que ver con el del Puerto de San Lorenzo, y como se estaba "esforzando" tuvo que encararse con un público que no le comprendía, intentando un toreo de poder ante la nada. Lo mejor de la tarde, dos pares de banderillas de Mariano de la Viña y de Tejero, y la alegría de ver por fin el Bibio magníficamente remodelado. Ojalá el esfuerzo del ayuntamiento no acabe con una feria de la que se dice se consolida cada año más por sufrir las consecuencias de exigencias, intereses y la falta de valentía y cordura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 13 de agosto de 1998