Boric y Kast bajan la tensión y se comprometen a tener un cambio de mando “ejemplar”
El presidente y su sucesor se reúnen en La Moneda cinco días después del inédito quiebre entre ambos por el caso del cable chino. “Doy por superadas las diferencias”, ha dicho Boric, quien deja el cargo el 11 de marzo


A tres días del cambio de mando del 11 de marzo, el presidente chileno, Gabriel Boric, y su sucesor, José Antonio Kast, sostuvieron este domingo una reunión de una hora en el Palacio de La Moneda para intentar hacer las paces. Ambos mandatarios han tratado de recomponer la relación tras el inédito choque que ha marcado la transición entre ambos gobiernos. El conflicto estalló el 3 de marzo por las controversias en torno al proyecto de cable submarino chino de fibra óptica y provocó una ruptura del diálogo político entre la Administración saliente y la entrante que no tiene precedentes recientes en la política chilena.
Kast arribó al Palacio presidencial, convocado por Boric, el mismo día en que aterrizó en Santiago, tras participar, este sábado, en la cumbre Escudo de las Américas en Miami, convocada por Donald Trump.
Tras la cita, se dio un gesto hacia el presidente electo: aunque aún no asume el cargo, Kast habló desde La Moneda. Lo hizo brevemente y sin aceptar preguntas. Aseguró que con Boric concordaron que el traspaso de mando será “un acto republicano que revele la importancia” que ambos entregan “a las instituciones de la República”, y expresó que espera que la ceremonia sea “un acto simbólico con todas las características que se merece nuestra nación para un cambio de mando ejemplar”.
Luego habló Boric, en solitario. Más enfático que su sucesor, sostuvo: “Doy por superadas las diferencias que pudieron haber existido. Le garantizo a los chilenos y chilenas que el miércoles 11 de marzo tendremos un cambio de mando impecable y que el Estado de Chile, como corresponde, continúa funcionando de la mejor manera para poner siempre por delante los intereses de los chilenos y chilenas antes que cualquier diferencia política”.
La ruptura entre Boric y Kast ha provocado críticas transversales, no solo porque ocurrió en la víspera del cambio de mando, sino también porque interrumpió el proceso de traspaso de información entre las autoridades salientes —entre ellas ministros y subsecretarios— y las entrantes. El republicano incluso ordenó a su equipo, liderado por el jefe de sus asesores Alejandro Irarrázaval, realizar una auditoría a la Administración de izquierdas, al señalar que no confiaba en la información que se les estaba entregando y que faltaba transparencia.
El periodista y escritor Ascanio Cavallo advirtió sobre la gravedad del episodio en una columna en EL PAÍS: “Descontados los momentos de trauma institucional —golpes de Estado, muertes de presidentes—, no se registra en los últimos cien años de historia política chilena un proceso de transferencia del mando más sucio que el que ha estado ocurriendo en estos días”.
La relación entre ambos estalló el martes, luego de una reunión bilateral en La Moneda que terminó abruptamente a los 22 minutos y obligó a suspender las citas que ese mismo día sostendrían los actuales ministros con sus sucesores. Cinco días después, Boric explicó que el encuentro de este domingo buscaba “retomar lo que a comienzos de semana se había visto interrumpido”, es decir, la entrega de información sobre asuntos que, dijo, considera “profundamente relevantes y sobre los cuales el presidente electo tendrá que tomar decisiones o bien dar continuidad”.
El origen del conflicto está en las distintas versiones entregadas por el Gobierno en torno al proyecto de cable submarino chino de fibra óptica, que quedó suspendido y deberá ser definido por la próxima Administración de derechas. El Ejecutivo fue entregando un relato a cuentagotas, lo que provocó fricciones con el equipo de Kast.
La tensión aumentó cuando Estados Unidos sancionó el 20 de febrero a tres funcionarios del Gobierno de izquierdas—entre ellos el ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz— con la revocación de sus visas estadounidenses, acusándolos de “socavar la seguridad regional”. Boric sostuvo que había advertido al presidente electo sobre las posibles represalias del Departamento de Estado encabezado por Trump, mientras que Kast aseguró que apenas se le esbozó el problema.
El episodio dejó a Chile en una situación compleja: China es su principal socio comercial y Estados Unidos, que se opone al proyecto, el segundo. El tendido submarino uniría la región de Valparaíso con Hong Kong.
De la reunión, Kast dijo que “fue una buena instancia de diálogo para temas de coordinación, colaboración, en temas relevantes para nuestra nación, como es el combate al crimen organizado, al narcotráfico, a la inmigración ilegal”.
Boric le entregó una carpeta. Según explicó el presidente saliente, en ella había documentación sobre la Comisión de Verdad impulsada en 2024 para investigar los abusos cometidos en el antiguo Servicio Nacional de Menores (Sename) desde 1979 en adelante. La instancia solicitó extender su funcionamiento hasta 2027, lo que coincidiría con el segundo año del eventual Gobierno de Kast.
Boric también le entregó documentos sobre el trabajo de la la Comisión para la Paz y el Entendimiento, una instancia de diálogo impulsada por su Administración en junio de 2023 para abordar el conflicto en La Araucanía, mediante la restitución de tierras al pueblo mapuche y la reparación a víctimas de violencia. La comisión trabajó durante 22 meses y formuló 21 recomendaciones basadas en cinco ejes: justicia y reconocimiento, reparación a las víctimas, tierras, desarrollo territorial y garantías de implementación.
El mandatario añadió que también conversaron sobre el origen del conflicto que detonó la crisis y sobre “materias de seguridad” vinculadas a los cables submarinos. “El objetivo —dijo— es que no haya ninguna duda de la plena voluntad de transparencia en todo lo relevante, particularmente en materias que son de Estado y de seguridad, de la Administración saliente con la entrante”.
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