El inicio de una nueva crisis monetaria en Asia hunde los mercados internacionales

El yen se depreció ayer hasta 147,50 por dólar, su cotización más baja en ocho años. Ni la intervención de los bancos centrales de Japón y Estados Unidos lograron esta vez sacar del bache a la divisa nipona. Ante la situación de Japón, los inversores dan por hecho que China tendrá que devaluar el yuan y que esta medida provocará una nueva depreciación de todas las monedas de la región. Los mercados occidentales, arrastrados nuevamente por las bolsas asiáticas, cerraron la sesión con pérdidas que rondaron el 3%. Madrid perdió 26,75 puntos, un 3,04%, en su tercera mayor caída del año.

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El derrumbe del yen hasta 147,50 unidades por dólar, su valor más bajo de los últimos ocho años, demostró ayer que el mercado no apuesta por el plan de reactivación económica de Japón propuesto por el primer ministro Keizo Obuchi -un proyecto con muchas más promesas que resultados- y que ya no responde a la intervención de los bancos centrales japonés y estadounidense como lo hizo el pasado mes de junio.Los mercados ni siquiera están seguros de que Obuchi obtenga la aprobación de su plan de saneamiento por parte del Parlamento japonés. El gobernante Partido Demócrata Liberal (PDL) sufrió un tremendo batacazo en las últimas elecciones en la Cámara alta y la oposición, que cuestiona muchas de las disposiciones del plan, se encuentra hoy en una posición de fuerza. Muchos analistas suponen que si se aprueba un plan no será hasta principios de 1999, un plazo demasiado largo para los mercados, y que además no será muy efectivo.

Los inversores sí apuestan por la devaluación del yuan chino, que arrastrará al dólar de Hong Kong y finalmente desencadenará la caída de todas las divisas de la región del sureste asiático. Aunque el Banco Popular de China reitere que no devaluará su moneda y que empleará su gran reserva de divisas para sostener al yuan, los inversores creen que finalmente cederá a las presiones internas y externas. El yuan se mantuvo ayer a 8,28 en el mercado oficial y se revalorizó ligeramente a 8,98 en el mercado paralelo.

Aunque el yuan no se cotiza fuera de China, lo que facilita el control de su cambio por parte del banco central chino, el mercado negro de divisas, donde los industriales chinos compran dólares sin tener que justificar para qué los quieren, no es controlable. Para los inversores, los esfuerzos de China para mantener el yuan se contraponen con la lentitud en aplicar las reformas económicas.

La economía china crece ahora a un ritmo del 7% anual y China necesita un ritmo de entre el 13% y 14% anual para mantener la solvencia de su estructura económica. Pero la fuerte caída de las exportaciones chinas, sumada a los propios problemas internos, como el mal estado financiero de sus empresas públicas y las inundaciones que asolan al país, impiden alcanzar el ritmo de crecimiento al que China se había acostumbrado durante los últimos años.

Japón no reacciona contra la caída de su moneda y esto deja sola a China. A la economía japonesa le interesa una boyante economía estadounidense, que absorba sus productos y poco le conviene que China sea competitiva frente a sus exportaciones.China depende de Japón y éste de Estados Unidos, que no depende de nadie, pero debe comprarlo todo.

Las cosas empeoraron en la jornada de ayer cuando el ministro de Economía de Indonesia, Ginanjar Kartasasmita, confirmó que su país "ha comenzado a reprogramar el pago de su deuda pública". En otras palabras, Indonesia ha suspendido pagos durante todo el tiempo que duren sus negociaciones con el Club de París para elaborar un nuevo plan para hacer frente a sus deudas. Los 19 acreedores que integran el Club de París se reunirán el próximo mes de septiembre para estudiar la renegociación de la deuda indonesia que supera los 5,25 billones de pesetas.

Las bolsas asiáticas, excepto Taiwan que ganó un 0,15%, cerraron a la baja. Las caídas más fuertes se registraron en los mercados de Filipinas (3,80%) y Hong Kong (3,62%). A éstas le siguieron Malaisia (3,40%), Indonesia (3,35%), Singapur (3,02%, el nivel más bajo en los 10 últimos años), Tailandia (2,30%), Tokio y Sidney (1,40%) y Corea del Sur (0,22%). Europa y EEUU no consiguieron sustraerse a las presiones negativas que llegaban desde el sureste asiático y los mercados de valores mostraban severas correcciones al cierre. Madrid cedió un 3,04%, 26,75 puntos, en la tercera caída más fuerte de este año, aunque llegó a perder hasta un 3,83% en algunos momentos.

Las bolsas de Holanda y Suiza cayeron más del 3,50%, mientras que Francfort terminaba con un descenso del 3,20%. Una ligera reacción positiva de Wall Street -que llegó a bajar hasta 257 puntos, el 3%- en el momento del cierre de los mercados europeos permitió a París terminar con una pérdida de sólo el 2,37%, mientras que Londres respondió a esa situación con un recorte del 2,77%.

El nerviosismo era evidente entre los operadores a última hora de la tarde. Finalmente, Nueva York cerró con una pérdida de 112 puntos, un 1,31%, y quedó en 8.462, 85.

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