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El Gobierno catalán admite fallos en la política de extinción de incendios y anuncia su revisión

El Gobierno catalán reconoció ayer, por boca del consejero de Gobernación, Xavier Pomés, la insuficiencia de sus planes y sus medios para combatir los grandes incendios forestales. Pomés admitió "errores" y "descoordinación" en las tareas de extinción del gran incendio del pasado julio y anunció que se revisarán los planes de actuación. La oposición castigó con profusión de datos y argumentos la actuación del Ejecutivo, cuyas carencias en la política forestal y en la prevención de incendios revelan, según coincidieron los diferentes portavoces, que la acción del Gobierno que preside Jordi Pujol hace agua por todas partes y evidencia el fracaso del modelo de Gobierno del pujolismo.

El pleno del Parlament convocado ayer para debatir las causas de los dos incendios que entre los días 17 y 24 de julio arrasaron 27.000 hectáreas de las comarcas del Solsonès, Segarra, Anoia y Bages y la actuación de los organismos que intervinieron en su extinción se convirtió en un varapalo para el Gobierno de Jordi Pujol, que permaneció silencioso durante toda la sesión. El debate se realizó a partir de sendas intervenciones de los consejeros de Agricultura, Francesc Xavier Marimón, y de Gobernación, de tono y contenido muy distinto. Marimón centró su intervención en la defensa de la política de prevención que aplica su departamento, lo que le valió duras críticas de triunfalismo. El consejero de Gobernación, en cambio, adoptó un tono humilde y admitió que la política antiincendios del Gobierno catalán da un excelente resultado cuando consigue atacar los incendios en su fase inicial, pero se ha revelado insuficiente para combatir los grandes siniestros.

Pomés explicó que el 18 de julio los bomberos tuvieron que combatir, además del siniestro de Aguilar de Segarra, otros 169 fuegos y justificó la retirada de 17 coches de bomberos la noche del día 19 por la necesidad de no dejar desprotegidas otras zonas ante el elevado riesgo de incendio del día siguiente. "Dada la magnitud que cobró luego el fuego, tampoco hubieran podido mucho", dijo.

Los días 19 y 20, explicó, el frente de fuego avanzó un promedio de 680 hectáreas por hora y, en algunos periodos de fuerte insolación, hasta 1.000. En los momentos de mayor intensidad había 1.800 personas luchando contra el fuego y 10 hidroaviones -todos los disponibles en España más tres procedentes de Francia- que arrojaban 20.000 litros de agua por hora. El hecho de que "este ejército" fuera impotente para atajar el incendio llevó al consejero a concluir que hay que revisar los planes actuales y desarrollar uno específicamente destinado a los grandes incendios. Pomés elogió las colaboración de la Administración central durante el desastre.

La réplica fue contundente. Incluso el PP, que sostiene al Gobierno de Pujol, emitió duras críticas a la política contra incendios. Todos los grupos rebatieron con contundencia a los dos consejeros, pero las balas se dirigían más allá, contra Jordi Pujol. Pese a su actitud paciente, los consejeros de Gobernación y de Agricultura no tuvieron éxito en su papel de pararrayos de la larga lista de invectivas, datos, críticas y alegatos de la oposición parlamentaria, no sólo contra la actuación del Gobierno catalán en este incendio, sino especialmente contra la falta de coordinación y de capacidad de previsión del Ejecutivo para evitar que se produjera. "Incompetencia y autocomplacencia", fueron los dos epítetos más usados.

"Sólo una intervención de Pujol nos habría ahorrado la aproximación sectorial y en compartimentos estancos", dijo el portavoz socialista Joaquim Nadal, el primero en intervenir en la sesión de la tarde, para abrir su discurso. El incendio ha sido, para Nadal, "un desastre moral" y ha supuesto una "pérdida de credibilidad" de las instituciones catalanas.

El líder de IC, Rafael Ribó, criticó la "intolerable autocomplacencia" de los consejeros y afrimó que Jordi Pujol tiene "una directa responsabilidad" en lo sucedido. Una opinión compartida por el representante de ERC Josep Lluis Carod Rovira.

Las críticas se centraron en la desorganización y la falta de coordinación entre los cuerpos que lucharon contra el fuego y la falta de previsión y recorte de los presupuestos durante los últimos años, pese al precedente del gran incendio de 1994, cuyas ayudas todavía no ha terminado de abonar el Gobierno catalán. Especialmente duras fueron las críticas contra los Mossos d"Esquadra: "Esa policía de diseño" según Nadal, que sólo sirvió "para bloquear el paso". "Tendría narices que los mossos hicieran buena a la Guardia Civil", apostilló Carod Rovira.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de agosto de 1998

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