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Trabajadores de servicios sociales de Málaga temen por sus empleos

Un centenar de monitores, educadores y asistentes de ayuda a domicilio de una contrata del Ayuntamiento de Málaga teme quedarse en la calle si no se renueva su compromiso de trabajo. El comité de la empresa de Eulen reclamó ayer al consistorio que exija a las nuevas adjudicatarias la subrogación del personal y el respeto por las condiciones laborales vigentes. "Las contratas pujan a la baja para obtener el concurso y luego descargan la diferencia en el sueldo de los trabajadores", protestó un miembro del comité. Según los cálculos de los representantes sindicales, en algunos casos con las nuevas adjudicatarias los empleados perderían hasta 30.000 pesetas mensuales. El comité se apresuró a aclarar que no defendía la contratación de una determinada empresa, sino que la que resulte beneficiada asuma el personal existente y respete sus condiciones de trabajo. Ambas reivindicaciones fueron respaldadas por el grupo municipal de Izquierda Unida, que reprochó la política de "privatización y precariedad" que ha instaurado el equipo de gobierno popular. El colectivo que teme por su futuro laboral trabaja para la Concejalía de Servicios Sociales. En este área, IU estima que son necesarios 107 nuevos funcionarios que refuercen la labor de los más de 200 existentes. "No compartimos el criterio de que servicios municipales estén en manos de empresas privadas", argumentó el concejal José Luis Portillo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de agosto de 1998