Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
CARTAS AL DIRECTOR

Penosa disputa

Resulta penosa la enconada disputa entre dos titulaciones de Medio Ambiente (fiscalía y consejería de Madrid) acerca de un mal llamado refugio en las Guarramillas, pero es comprensible si consideramos que el asunto es construir un establecimiento de comidas y bebidas en una cota alta de la divisoria de Guadarrama. Creo que esto no es bueno ni se refiere a medio ambiente de montaña ni a deporte.Como ese rellano elevado sobre el puerto de Navacerrada es poco extenso y puede destrozarse en dos patadas, es por lo que hemos oído hablar, no de razones, sino de los ocho metros y pico de distancia a "la frontera" del parque. Un poco más y el medidor caería ladera abajo.

Según recordamos varios amigos de montaña, hacia 1956 se puso el telesilla y, digamos que en 1960, se adosó la caseta de aquel pequeño bar que nunca fue refugio. Lo digo porque ese calificativo creo que se ha usado ahora para justificar un poco lo que allí puede llegar a hacerse. El lugar en cuestión era y es muy inclemente, y por eso aquel pequeño bar no perduró ni pudo impactar en nada el lugar natural, lo que hace artificial la felicitación del patronato a la consejería "por mejorar medioambientalmente lo anterior", según he leído. Querer levantar ahora un bloque de 400 metros cuadrados (o sea, 20 por 20) que puede ser policontaminante, cuyo "precedente" era a su lado un grano de anís, es muy imprudente porque "los informes medioambientales sobre correctoras precisas para evitar o atenuar (ojo con la palabra) los impactos negativos" pueden debilitarse con el tiempo, y, ya se sabe, comer y rascar todo es empezar.

Si con el restaurante se intenta favorecer una pequeña estación de esquí más bien fantasma y con meteorología violenta, el fracaso más o menos parcial de este proyecto sólo dejará la explotación del resto del año, con turismo poco o nada deportivo que, aprovechando el cable y los servicios del establecimiento, disfrute de las vistas con una copa en la mano, a ocho metros y pico del parque regional. No creo que las personas del medio ambiente, del deporte y la montaña quieran eso.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 31 de julio de 1998