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La supuesta muerte de Paesa coincide con una orden de captura de Suiza

La Justicia española y la suiza dudan de que Francisco Paesa Sánchez haya muerto. La esquela que su hermana publicó ayer en EL PAÍS, en la que se asegura que falleció el pasado 2 de julio en Tailandia, coincide con una orden de búsqueda y captura internacional que acaba de dictar el juez helvético Paul Perraudin por un presunto delito de blanqueo de capitales. Por este delito Paesa podría ser condenado a varios años de cárcel.

Carlos Jiménez Villarejo, fiscal anticorrupción, telefoneó a las once de la mañana de ayer al juez Perraudin para informarle de la supuesta muerte de Paesa. Éste acogió con escepticismo la noticia. Hace varias semanas el juez ginebrino ordenó a Interpol su inmediata detención por blanqueo de capitales. Una orden que no ha trascendido, pero de la que Paesa estaba puntualmente informado a través de su abogado. Si se acreditara su fallecimiento, quedarían extinguidas todas sus responsabilidades penales tanto en Suiza como en España.Entre las operaciones que investiga Perraudin destaca el presunto cobro de comisiones ilegales a la empresa Citröen, que vendió 1.000 vehículos a la Guardia Civil. Unas comisiones que la empresa de automóviles facturó a una sociedad suiza de Roland Costacurta, el mismo testaferro utilizado en 1994 por Roldán para simular la venta de sus casas en París y San Bartolomé. Este testaferro implicó a Paesa en la operación.

Jiménez Villarejo se mostró igualmente escéptico cuando este periódico le comunicó la noticia y señaló que si el supuesto cadáver de Paesa ha sido incinerado, tal y como asegura la esquela, "ni con la prueba del ADN sería posible llegar a acreditar a quien corresponden esas cenizas". La Fiscalía Anticorrupción, a través del fiscal Alejandro Luzón, solicitará previsiblemente al Juzgado número diecisiete de Madrid que se tramite una comisión rogatoria internacional a Bangkok para comprobar si la muerte del ex agente de Interior es real o ficticia. Paloma García, la titular de este juzgado, ordenó recientemente su localización para citarle como imputado en un presunto delito de encubrimiento. Esta búsqueda se estaba tramitando a través de Interpol y sin éxito, según confirmó ayer Juan Cotino, director general de la Policía.

Ayer, la Embajada española en Tailandia no tenía conocimiento de la supuesta muerte de Paesa, según fuentes consulares. La jefa del Registro de Defunciones, Wanaya Supachai, en el distrito de Chatuchak en Bankok, informó a Efe que no hay constancia oficial de este supuesto fallecimiento. En este registro confirmaron que habían recibido un fax de la Embajada española con la copia de un supuesto certificado de defunción expedido en el distrito de Amper Chatuchai, que resultó falso.

La esquela de Paesa publicada ayer por EL PAÍS fue contratada por su hermana María, que abonó su importe y rellenó con sus datos personales, dirección, DNI y teléfono de contacto, el formulario que se exige para contratar esta clase de anuncios. Ésta se ha negado a contestar a las preguntas de este periódico para confirmar la veracidad de la muerte de su hermano. Sus hijos Alfonso y Beatriz viven fuera de España desde que se desveló su activa participación en el blanqueo del dinero de Roldán.

El abogado de Paesa, Manuel Cobo del Rosal, aseguró ayer que había testimoniado su pésame a la familia y que, a través de ella, se había enterado del fallecimiento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 22 de julio de 1998

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