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Muere Martín Puye, un dirigente encarcelado de la oposición guineana

Martín Puye no había sido condenado a muerte por el tribunal militar de Guinea Ecuatorial, pero ha muerto en prisión. Los temores de Amnistía Internacional se cumplieron ayer: el dirigente del Movimiento de Autodeterminación de la Isla de Bioko (MAIB), sometido como sus once compañeros de infortunio a unas "condiciones de detención infrahumanas", murió en la tarde de ayer en el hospital regional de Malabo, la capital ecuatoguineana, adonde había sido trasladado desde la prisión de Black Beach hace una semana a causa del agravamiento de su estado.

"Los once presos condenados a muerte en Guinea Ecuatorial el 1 de junio en realidad fueron condenados a una muerte lenta, dadas las temibles condiciones y la inanición que padecen en la cárcel". Los temores de la organización internacional empezaron a cumplirse ayer. Martín Puye, de 58 años, dirigente de la etnia bubi, originaria de la isla de Bioko (la antigua Fernando Poo), falleció a las cuatro de la tarde de ayer en el hospital de Malabo a causa, oficialmente, de una cirrosis hepática.Trasladado hace una semana de la prisión de Black Beach, uno de los penales más siniestros de África, al hospital, ante el empeoramiento de su estado de saslud, los médicos que le atendieron habían aconsejado que recibiera tratamiento fuera de la ex colonia española, pero las autoridades guinenas se negaron. Para José Oló, su abogado, que teme que el resto de los presos "puedan correr la misma suerte", la muerte de Martín Puye exhibe la "falta total de humanidad" del régimen encabezado por Teodoro Obiang. "Las terribles condiciones de detención no hicieron más que agravar la pena. Ha sido una forma de aplicar una pena capital por otra vía", declaró ayer Oló desde Malabo. El Gobierno español exigió ayer "una investigación con garantías que aclare las circunstancias de la muerte" de Puye y expresó su "preocupación por la situación del resto de los condenados", informa José Miguel Larraya.

El ministro de Asuntos Exteriores de Guinea, Miguel Oyono, que dijo haberse enterado de la noticia por este diario, aseguró que "Martín Puye pasó más tiempo en el hospital que en la cárcel". Negó de plano cualquier responsabilidad de su Gobierno en la muerte del dirigente bubi y desmintió que las condiciones de detención fueran infrahumanas. [Más tarde, Oyono invitó, en declaraciones a la agencia Efe, a que cualquier observador que lo desee viaje a Malabo para comprobarlo]. "Si el Gobierno hubiera querido aplicar las penas de muerte las hubiera aplicado", declaró el ministro.

Mientras que la Asociación para la Solidaridad Democrática con Guinea Ecuatorial calificó ayer en Madrid de "desidia criminal" la actitud del régimen guineano, Weja Chicampo, dirigente del MAIB en España, pidió que la ONU investigue las condiciones de los detenidos en Black Beach y concluyó: "El Gobierno de Obiang quería eliminarlos lentamente, porque no se atrevió a aplicar la pena de muerte gracias a la presión internacional".

"Si tengo que morir, moriré". La voz firme y grave del dirigente bubi Martín Puye, retumbó en el cine Marfil de Malabo el pasado el pasado 29 de mayo cuando le llegó el turno a los condenados en el macrojuicio sumarísmo -"una verdadera farsa", según Amnistía Internacional- que acabó dictando 15 penas de muerte. A Martín Puye le sentenciaron a 26 años de prisión. No cumplió ni uno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 15 de julio de 1998

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