La recuperación de un valle perdido

Las gentes de Lastur lo vieron claro hace unos siete años: o se empeñaban en buscar nuevas formas de vida para mantener el valle o desaparecía este paraje alejado de las principales vías de comunicación y dedicado fundamentalmente a la agricultura y la ganadería. De esta disyuntiva surgió el programa Izarraitz bizirik que ha encontrado en el turismo rural la recuperación de un barrio de la localidad guipuzcoana de Deba, cuya población corría el peligro de desaparecer. Lastur se encuentra en un profundo y estrecho valle, al que se llega desde el alto de Itziar después de bajar una prolongada pendiente que parece confirmar la creencia de los vecinos de Lastur de que su pueblo se encontraba por debajo del nivel del mar. Está situado en el macizo calizo de Izarraitz, donde abundan los sumideros que se tragan las aguas de un valle en el que los ríos van por dentro: casi cada caserío cuenta con su propio sumidero, de entre los que destaca el de Ubitxako zuloa, localizado a tan sólo 75 metros sobre el nivel del mar, en un valle rodeado de cotas superiores a los 500, lo que da idea de la profundidad de la que se habla. Doña Milia Y ahí, en la hondura de esta vaguada del macizo de Izarraitz los vecinos de Lastur se establecieron desde hace siglos, y hasta milenios, si se recuerda que las reconocidas cuevas de Ekain se encuentran un par de valles más al oriente. Alguno de estos lasturarras también pasó a la posteridad, como la llamada doña Milia de Lastur, que seguro vivió en la casa torre de Leizaola (hoy caserío, que conserva el escudo, colocado en esquinera) o en alguno de los viejos solares que dominaban el valle. La tal dama es famosa por las endechas que le compuso su hermana a su fallecimiento, después de que ésta viera cómo, todavía con el cuerpo caliente, el marido ahora viudo quería casarse con otra dama. El historiador del siglo XVI Garibay recoge estas composiciones de la centuria anterior, uno de los más antiguos ejemplares de literatura vasca: "Zer ete da andra erdiaen zauria? Sagar errea eta ardao gorria. Alabaya contrario da Milia: Azpian lur oza gañean arria. Lastur-era bear dozu, Milia. Aita jaunak eresten dau elia, ama andreak apainketan obia. Ara bear dozu, andra Milia. Iausi da zeruaren arria, aurkitu dau Lastur-en torre barria, edegi dio almenari erdia Lastur-era bear dozu, Milia...". La endecha continúa, pero ya en estos primeros versos se ve la cita reiterada de Lastur, cómo se percibe en la personal interpretación más que traducción que realizó el mismo Garibay: "El sentido de estos versos es que ella hablando con su hermana recién fallecida, llamada Milia en esta lengua, da a entender no haber sido bien tratada por el marido, y que estaba ya debajo de la tierra fría, teniendo la su losa encima, y era menester que la llevasen a Lastur...", donde, como continúa más adelante la endecha, había caído una piedra del cielo que había acertado a dar en la torre nueva de Lastur quitándole la mitad de las almenas. Hoy en día en Lastur ya no llueven meteoritos, afortunadamente, y sólo de vez en cuando algún chaparrón ensombrece un valle que cuenta con talleres de artesanía textil, cerámica y escultura, produce miel de forma artesanal y también harina de maíz en unos molinos de claro sabor medieval. Hasta cursillos de parapente y de iniciación en la monta, sin olvidar en valle tan escarpado la bicicleta de montaña. Estas son las actividades que ofrecen los actuales descendientes de doña Milia de Lastur. Y es que en la simple oferta hostelera de alojamiento y restauración no se podía quedar el programa Izarraitz bizirik, que hasta llegó a publicar una pequeña revista, Lastur lau urtekoa. Había que ofrecer una serie de actividades complementarias para aquellos que acudieran hasta este barrio escondido de Deba. Así, el picadero Koostei, en el cercano Motriku, el estudio del ceramista Marino Plaza Agiro Enea en el caserío lasurarra del mismo nombre, o los cursos sobre hilado, tintado, tapiz o telar que se imparten en el caserío Goikola. Pero, sin duda, las principales atracciones de Lastur se encuentran en el núcleo principal del barrio, allí donde está la remozada iglesia de San Nicolás, de estructura realmente curiosa. A un lado de este grupo de casas que se levantaron a la sombra del templo, se pueden ver dos pequeñas construcciones escalonadas, en la base de la ladera del monte, que aprovechan las aguas del río de Lastur para que se ponga en marcha el mecanismo del primero de los molinos: la fuerza de la corriente mueve los mecanismos necesarios para que el maíz caiga por la tolva y comience su molienda, que termina en una harina finísima, muy apreciada por quienes la conocen. Y con el mismo agua se mueven las piedras del segundo molino, unos metros más abajo. Esta es una de las grandes recuperaciones que se han llevado a cabo en el valle. Hace veinte años, este curioso par de molinos estaban en la ruina más absoluta y ahora, por cien pesetas (que es lo que cuesta la entrada) se puede disfrutar cualquier fin de semana del año del movimiento hidráulico de sus piedras. Y como colofón a este recorrido entre cultural y pasajístico, el visitante de Lastur no puede dejar de disfrutar de alguna de las distinguidas capeas que se organizan en la plaza que se ha preparado enfrente de la taberna del pueblo. Son numerosas las cuadrillas (casi todos los sábados por la tarde se celebra un festejo taurino) que acuden hasta este lugar para comer y correr luego unas vacas de la única ganadería reconocida en Guipúzcoa, en el caserío Arriola-Saka, propiedad de quien es conocido popularmente como marqués de Saka. Como se ve, Lastur ha sabido aprovechar las nuevas realidades y dejar de ser un valle encerrado en sí mismo para abrirse a los visitantes. Y así, los silenciosos bosques y prados de Lastur no se molestan con los ruidos de los forasteros: peores fueron las piedras que cayeron del cielo cuando la traición a doña Milia y Lastur siguió adelante con esas tareas de toda la vida que ahora muestra a los visitantes.

Datos prácticos

Cómo llegar: El barrio de Lastur, perteneciente al municipio de Deba, se encuentra a escasos diez kilómetros del Alto de Itziar, desde donde se llega por una sinuosa carretera que baja a lo más profundo del valle. Para llegar a Itziar, desde Bilbao o San Sebastián, lo mejor es tomar la autopista A-8 (salida nº 13) o la carretera N-634. Desde Vitoria, se puede llegar hasta Eibar por la GI-627, y desde esta localidad, hasta Itziar. Alojamiento: Con el programa Izarraitz bizirik, Lastur no tiene problemas de alojamiento. Desde los agroturismos Arrasketa (tel. 943 604071) o Giokola (tel. 943 199082) en el mismo valle de Lastur, hasta los cercanos Aittola zar (tel. 943 815253) en Madariaga, Atxuri (tel. 943 150441) en Mendaro, o Errota Berri (tel. 943 199423) en Itziar. En esta última localidad se encuentra el cámping Itxaspe (tel. 943 199377). Si se quiere alojamiento en régimen hotelero, en Itziar se encuentra el Itziar (tel. 943 191394) y en Deba, Miramar (tel. 943 191144) y Monreal (tel. 943 191244). Comer: Las citadas casas rurales de Aittola zar y Errota berri y el cámping Itxaspe cuentan con restaurante. El caserío Atxuri ofrece servicio de merendero donde degustar platos típicos. Pero quizás el restaurante más visitado sea el de Lasturko taberna (tel. 943 199033), tanto por la calidad de sus platos como por la posibilidad que ofrece de disfrutar de una capea de la ganadería del marqués de Saka.

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