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EL JUICIO DEL 'CASO MAREY'

El abogado de Amedo y Domínguez pide el indulto

Jorge Manrique, abogado de los ex policías José Amedo y Michel Domínguez, que abrió ayer tarde el turno de los abogados defensores de los procesado del caso Marey, reclamó la nulidad de las actuaciones que afectan a Domínguez, defendió la prescripción de los delitos y pidió el indulto total para ambos. El letrado mantuvo una doble línea de defensa según se tratase de Amedo o de Domínguez.

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Manrique centró su doble intervención en que mientras Amedo compareció y declaró voluntariamente ante el juez instructor Baltasar Garzón, su compañero Michel Domínguez fue presionado por el magistrado para que confesara.En 1983 Domínguez era, según su abogado, "un funcionario joven que llevaba un año escaso en la policía y que dominaba el francés por ser su lengua materna". "En un momento dado le dijeron que le necesitaban", prosiguió Manrique. "Si un capitán general le dice a un cabo "vamos", el cabo va... y eso es lo que pasó", añadió.

El defensor afirmó que Domínguez, durante el secuestro, desempeñó una función de "ayuda moral a Marey", hablándole en francés para tranquilizarle. Agregó que la intervención de Domínguez fue inferior a tres días por lo que su delito habría prescrito a los cinco años.

El letrado fundamentó la nulidad de actuaciones en el caso de Domínguez en lo que denominó "hechos objetivos" acaecidos en 1993, a partir de un encuentro que su defendido mantuvo con el juez Baltasar Garzón en el juzgado mientras cumplía su condena de 108 años de prisión.

La entrevista se preparó a instancias de Domínguez pero, según Manrique, se vio rodeada de irregularidades por parte de Garzón. Domínguez se encontraba preso en Guadalajara a disposición del juez de vigilancia y fue excarcelado por orden de Garzón; en la comparecencia no se hizo constar el número de procedimiento y la Fiscalía, según Manrique, se creyó víctima de "una tomadura de pelo" al pasarle inicialmente desapercibido un expediente a nombre de "un tal Miguel Domínguez".

El abogado relató que Garzón dirigió su primera comisión rogatoria a Suiza al juez Paul Perraudin, al cantón donde Amedo y Domínguez tenían abiertas sus cuentas. "De toda la banca suiza, justo donde estaba el dinero", añadió sarcásticamente el abogado.

Coincidencia

También destacó la coincidencia de dirigir un oficio al director de El Mundo, Pedro J. Ramírez, para que pusiese a disposición del juez cualquier dato publicado o no sobre los GAL, y que al día siguiente Ramírez le diera un documento con las siglas GAL, encontrado en un clínica de Barcelona donde estuvo internado el padre de Domínguez. Domínguez corroboró que era suyo.Manrique indicó también que el 15 de diciembre de 1993, un día antes de que Amedo y Domínguez iniciasen sus declaraciones, el juez dictó una providencia de localización de Julián Sancristóbal y Francisco Álvarez "para garantizar su comparecencia si así se acordase".

El abogado comparó el caso de Amedo al hacerse cargo del secuestrado Segundo Marey con el del terrorista internacional Carlos, capturado en Sudán y entregado a la policía francesa en París. Resaltó que los dos ex policías no hicieron más que "grandes servicios a España" y dijo que el secuestro se realizó "de la mejor manera posible para salvar al capitán Alberto Martín Barrios". Pero en realidad, éste había sido asesinado por ETA dos meses antes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de julio de 1998

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