Serbia prepara el asalto a otro enclave de Kosovo tras recuperar Belacevac

Tras la reconquista serbia de la cuenca minera de Belacevac, cerca de Pristina, capital de Kosovo, se teme una ofensiva para levantar el cerco de los insurgentes albaneses en torno a Kijevo, donde unos 200 serbios resisten desde hace 10 días. El diplomático estadounidense Richard Holbrooke calificó hace unos días a Kijevo como la "localidad más peligrosa de Europa" y pidió a serbios y albaneses que se abstuvieran de un choque armado, que haría estallar una guerra abierta en la región meridional serbia de Kosovo.

El gobernador serbio de Kosovo, Veljko Odalovic, declaró el martes que las fuerzas serbias esperarían "muy poco" para desbloquear Kijevo, donde los insurgentes del Ejército de Liberación de Kosovo (ELK) sitian y son a su vez sitiados en un cerco más amplio por comandos centralistas. Odalovic consideró que Kijevo es "tan importante como [la reconquistada cuenca de] Belacevac" y dijo que "espera" que esta misma semana sea recuperada por las fuerzas serbias.Bosko Drobnjak, secretario serbio kosovar de Información, rehusó comentar a Efe las amenazas de Odalovic, pero subrayó que los permanentes ataques albaneses contra civiles, policías y tropas crean una situación "que de algún modo debe arreglarse para que vivan en paz todos los ciudadanos de Kosovo".

El presidente de Yugoslavia (Serbia y Montenegro), Slobodan Milosevic, ha aprovechado para tomar Belacevac el tiempo muerto que le da la comunidad internacional entre reunión y reunión de alto nivel para evaluar con qué sanciones le castiga. Milosevic prometió a su colega ruso, Borís Yeltsin, negociar la autonomía con la minoría albanesa de Serbia, pero no prometió sacar de Kosovo los comandos especiales de su centralista policía, tal y como Occidente exigía, antes de que los albano-kosovares depusieran su rebeldía.

Holbrooke, por su parte, intentó en su última gira convencer al ELK de que se aviniera a negociar y dejara de atacar porque, como dijo, Milosevic podría aprovechar la situación para inflingirles un desmesurado golpe.

Zoran Janic, teniente de la policía serbia, se encargó ayer de explicar a los periodistas la toma de Hade, localidad desde la que se controlan las minas de Belacevac y Dobro Selo. Janic enseñó las trincheras del ELK, los lanzagranadas, morteros, munición y el botiquín de campaña que abandonaron en su retirada, así como una veintena de casas destruidas desde las que, indicó el policía, disparaban los insurgentes.

Admitió que los comandos serbios no lograron liberar a una decena de rehenes del ELK que, al parecer, los insurgentes se llevaron al abandonar sus posiciones de Hade. Según Janic, no hubo bajas entre los efectivos serbios en la toma de Hade y no se dispone de datos de víctimas entre los insurgentes, que los albano-kosovares cifraron en cuatro muertos y siete heridos.

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Círculos albano-kosovares opinan que es prácticamente inevitable que se extiendan los combates a otros puntos de Kosovo y diversos centros urbanos, incluida la hasta ahora tranquila mitad oriental de la provincia. El ELK ha actuado hasta el momento en la zona occidental fronteriza con la madre patria Albania, donde se entrena y consigue armamento, pero hay informaciones según las cuales ya está presente cerca de la línea demarcatoria de la provincia kosovar con el resto de Serbia.

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