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El consejero asturiano enfrentado a Cascos ve "motivos personales" en la crisis

"No me cabe en la cabeza que por motivos personales se pueda originar una crisis de este calibre", declaraba ayer el consejero de Fomento del Principado de Asturias, Juan José Tielve, en relación a la convulsión que atraviesa el PP asturiano por el enfrentamiento entre el vicepresidente del Gobierno, Francisco Álvarez Cascos, y el presidente de la comunidad asturiana, Sergio Marqués. La tormenta provocó ayer la dimisión del consejero de Deportes, Pedro Muñiz, mientras Cascos eludía en Gijón referirse al tema.

Tielve, que protagonizó días atrás un incidente durante un acto al que asistió Álvarez Cascos después de lo cual la dirección nacional del PP pidió la depuración de responsabilidades y la dimisión del consejero, reconoció que había algunos puntos de desencuentro, pero nadie en Asturias se cree que esa pueda ser la razón de la grave conmoción.Ayer, Álvarez Cascos estuvo en Gijón (Asturias) y rehusó hablar de la crisis que vive el partido en el Principado y sobre el enfrentamiento que mantiene con su correligionario y antiguo amigo Sergio Marqués. "Nos comprometemos desde la mayoría estable a seguir anteponiendo el rigor y la solvencia de las ideas serias sobre cualquier ocurrencia populista que pueda lastrar o empañar los logros conseguidos con tanto sacrificio individual y colectivo". Ésta fue la única mención, casi críptica, que Álvarez Cascos realizó ayer en Gijón sobre la situación del PP de Asturias durante su discurso en la Feria de la Construcción que se celebra en la ciudad. La visita de Álvarez Cascos a Gijón se produjo un día después de que un amplio número de alcaldes del PP suscribiera un documento arropando a Marqués y criticando el proceder de Álvarez Cascos al exigir la destitución de Tielve.

En el PP nadie parece saber cómo resolver la tormenta que sacude al partido en Asturias sin acudir a medidas disciplinarias traumáticas. La dirección regional no se atreve aún a instar a través del grupo parlamentario una moción de censura contra Marqués, porque no tiene garantizada la mayoría absoluta que exige el Reglamento de la Cámara para que la acción triunfe. Y Marqués no dimite. Lo ha dicho por activa y por pasiva. Y personas cercanas a Marqués aseguraron a este diario que no tenían constancia de ninguna petición formal por parte del PP para que Marqués renuncie al cargo.

El presidente de la Generalitat de Cataluña, Jordi Pujol, que ayer visitó Asturias, le echó un capote a Marqués durante la comparecencia de ambos ante los periodistas, terciando para que el presidente asturiano no se viera obligado a responder a la pregunta que se le formuló en ese sentido.

Sin embargo, la crisis sigue abriendo brechas entre las filas del partido. Y ahora también entre los cargos de confianza de Marqués. A la destitución anteayer de los dos portavoces del grupo parlamentario, próximos a Marqués, y su sustitución por tres diputados afines al presidente regional del partido, se ha sumado la primera dimisión en la Administración Regional: el director de Deportes, Pedro Muñiz, amigo de Marqués y compañero de trabajo en su despacho de abogados, presentó su renuncia, alineándose así con el partido en el que milita desde 1981.

Marqués expresó ayer su respeto por la decisión de Muñiz y aseguró que no tiene noticia o sospecha de que vayan a producirse nuevas renuncias en su equipo de colaboradores. Un ámbito en el que, junto a una eventual retirada del apoyo parlamentario por parte del Grupo Popular, podría incidir el partido para intentar debilitar a Marqués y forzar su retirada, de enconarse aún más las posiciones.

Fraga no se pronuncia

Hasta ahora nadie ha demostrado tener capacidad para propiciar la reconciliación, y el tiempo acrecienta los agravios. El presidente de la Xunta y fundador del partido, Manuel Fraga, expresó ayer su deseo de que "se encuentre una solución a los pequeños conflictos que parece haber" en Asturias. "Respeto mucho lo que pasa en otras casas. Todos son amigos míos y a todos los quiero mucho", afirmó sin hacer distingos entre Álvarez Cascos y Marqués.El secretario general del PSOE, Joaquín Almunia, también se pronunció por vez primera sobre la crisis del PP asturiano, y dijo que la situación estaba sumiendo al Principado en el descrédito."Desde mi concepción de la democracia", aseguró, "me produce estupor ver cómo el secretario general de un partido, el del PP, arremete contra el presidente de una comunidad autónoma y cómo pretende que sus intereses como secretario general pasen por encima de la voluntad democráticamente expresada de los ciudadanos de Asturias". Y agregó: "Creo que eso no hay quien lo entienda, con independencia de que algún día nos tendrán que contar por qué se enfrentan el señor Cascos y el señor Marqués".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de junio de 1998

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