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Aguirre dice que la sentencia del Supremo aporta equilibrio

La sentencia que confirma la obligatoriedad de la clase alternativa a la de religión (véase EL PAÍS de ayer) supone para la ministra de Educación y Cultura, Esperanza Aguirre, "un primer paso" para alcanzar el equilibrio entre la libertad de los alumnos y la calidad de la enseñanza. Lo afirmó ayer y, aunque reconoció que aún no ha leído la sentencia del Tribunal Supremo, la calificó de "muy importante". La Confederación Católica Nacional de Padres de Alumnos (CONCAPA) también valoró positivamente el fallo porque, en su opinión, viene a garantizar el derecho de los padres a elegir la enseñanza que quieren para sus hijos. El recurso desestimado por el Supremo fue presentado por los padres laicos (CEAPA), que defienden la libertad total del alumno para elegir. El sindicato UGT rechazó la sentencia y añadió que ésta promueve que los alumnos opten por la clase de religión; lo que es especialmente preocupante en los centros públicos.

Aguirre cree que la solución a la polémica entre los partidarios y detractores del carácter obligatorio de estas asignaturas pasa por garantizar que los alumnos que quieran estudiar religión lo hagan en las mejores condiciones y los que no, reciban una formación alternativa.

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