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El testigo protegido del expolio de libros dice que las grabaciones se han trucado

El testigo protegido en el caso de expolio de miles de libros y documentos históricos de Bilbao afirmó ayer ante el juez que las grabaciones en las que acusaba a la perito y policías de fabricar pruebas para incriminar a libreros en la trama están manipuladas. K. B. declaró que reconocía su voz en unos pasajes, pero que en otros pertenecía a "un gangoso borracho". El juez ha ordenado que se verifique la autenticidad de las cintas.

La sesión judicial de ayer era una de las más esperadas, después de que en marzo uno de los implicados, el librero bilbaíno Javier Madariaga, presentase las cintas magnetofónicas -grabadas al testigo en conversaciones mantenidas en su establecimiento- que daban una nueva dirección a un sumario de casi cuatro años de instrucción y más de 10.000 folios. Primero, durante hora y media, se desarrolló la audición de las grabaciones, en presencia del juez, el fiscal y casi todas las partes personadas. Acto seguido, compareció el único testigo protegido del caso -K.B.-, quien escuchó las cintas y, según fuentes de la investigación, las calificó de "golpe bajo" y añadió que no tenía conocimiento de que fueran grabadas. Durante su comparecencia, negó que fuera su voz la que hablaba de la fabricación de pruebas para incriminar a varios libreros bilbaínos, como la aportación de una de ellas por parte de la perito violando el depósito judicial. En otros pasajes de la grabación, admitía que era él quien estaba hablando, según las fuentes consultadas. Duro interrogatorio El compareciente, quien fue apercibido por el juez al haber aparecido públicamente en la prensa cuando se trata de un testigo protegido, declaró que había mantenido una "relación exquisita" con el librero Madariaga, pero que, al final, éste le realizo una amenaza velada. K.B. añadió que uno de los libros sospechosos de ser sustraido fue comprado a otro librero por Madariaga, quien lo vendió posteriormente a la perito del caso, la bibliotecaria de la Diputación Clotilde Olaran. Durante el duro interrogatorio, según los medios consultados, realizado tanto por el fiscal como por el titular del Juzgado de Instrucción número 4 de Bilbao, el testigo implicó en el expolio a tres libreros más, además de a Madariaga. Esta acusación ya la realizó hace año y medio ante el Cuerpo Nacional de Policía, cuando acusó a seis libreros bilbaínos de disponer de volúmenes que eran de propiedad municipal, pero luego se retractó ante el juez de sus imputaciones. Uno de los aspectos que causó más sorpresa entre los asistentes a la declaración fue su relación con Juan María Abio, ex aspirante a ertzaina y hasta ahora el único autor confeso de los robos de libros. K. B. dijo que no vio a Abio en 1994, año en que el Ayuntamiento de Bilbao presentó la denuncia ante los tribunales y cuando se supone que se realizaron las ventas de lo sustraído. Ante la insistencia de las defensas, según fuentes de la investigación, el testigo afirmó que vio a Juan María Abio en 1995, una vez destapado el escándalo y parado el expolio. Las distintas partes solicitaron también que las grabaciones presentadas ayer sean examinadas para verificar o no su autenticidad, a lo que accedió el juez. Durante la sesión de ayer, el Ayuntamiento de Bilbao presentó al juzgado una certificación de que tres libros, considerados como robados en el informe pericial, están en el despacho del alcalde. El imputado Javier Madariaga había insistido que uno de ellos, el volumen Ordenanzas municipales de la villa de Bilbao de 1711, se encontraba en las dependencias municipales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de mayo de 1998

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