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La Hispalense prevé eliminar las barreras arquitectónicas en los tres campus

Para una universidad como la de Sevilla, parte de cuyo patrimonio son antiguos edificios de valor arquitectónico, eliminar los obstáculos para facilitar un acceso cómodo a las personas con minusvalías físicas, no es tarea fácil. Pero se han puesto manos a la obra y están elaborado un estudio para ello que durará un año, aunque las obras se irán acometiendo poco a poco al finalizar el informe de cada centro. Esta medida completa el programa elaborado por el Servicio de Atención a la Comunidad Universitaria (SACU) para aliviar los problemas de los 300 minusválidos que estudian en la Hispalense. Este programa, que nace con el apoyo de la Delegación Provincial de Asuntos Sociales, la entidad financiera El Monte, y otras instituciones, cuenta con un presupuesto de 1.200.000 pesetas para conceder becas individuales de 200.000 pesetas para estos alumnos con minusvalías. El SACU coordinará además el trabajo de voluntarios -se ha creado la figura del estudiante colaborador- y objetores que ayudarán a los minusválidos en su trabajo académico. La Universidad intentará además fijar los mecanismos que garanticen a este colectivo un futuro laboral La directora del SACU, Rosa Muñoz, explicó también que se realizará una campaña de sensibilización para toda la comunidad universitaria porque, según afirmó, se han recibido algunas quejas de estos estudiantes con minusvalías acerca del trato que les han dispensado algunos miembros de la universidad en ocasiones. "Dicen que no han tenido la suficiente comprensión y que necesitan más ayuda". A partir de octubre, una vez iniciado el próximo curso, se pronunciarán charlas, conferencias "e incluso conversaciones individuales con el personal de administración y servicios" para modificar las sensibilidades hacia este colectivo. La Delegación provincial de Asuntos Sociales ha aportado dos millones para este programa, un montante en el que ya se incluye el dinero para las becas. Tanto el rector de la Hispalense, Miguel Florencio, como el delegado de Asuntos Sociales, Salvador del Moral, coincidieron ayer en que lo importante en este programa no es tanto el dinero, "que ya se irá sacando del presupuesto y de intentar que otras instituciones se sumen al proyecto" sino la ilusión y la voluntad. "Hay que iniciar el camino", dijo Del Moral.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de mayo de 1998