CRISIS EN ASIA

Los bancos europeos se convierten en los principales acreedores de los países asiáticos

Los bancos europeos se han convertido desde finales de 1997 en los principales prestamistas de los países del sureste asiático. Según el último informe del Banco de Pagos Internacionales (BPI), del total consolidado de riesgo ante créditos incobrables, los bancos de Europa tienen el 47%, frente al 30% de los bancos japoneses -los anteriores mayores acreedores de la región- y al 10% de los bancos estadounidenses. Del conjunto europeo, los bancos alemanes contabilizan el 13% del riesgo, los franceses el 11% y los británicos el 8%. Al mismo tiempo, las entidades financieras europeas han aumentado su presencia como acreedores en América Latina y Europa del Este. Al término del año pasado, la proporción de créditos concedidos por los bancos europeos a esas regiones alcanzaba el 62% y el 80%, respectivamente.El total de créditos concedidos en ambas regiones para finales del año pasado, procedentes de bancos de todo el mundo, se han concentrado principalmente en cuatro principales economías latinoamericanas, cuatro de Europa del Este y seis de Asia. En el caso de América Latina, se dirigieron a Brasil (11,44 billones de pesetas), México (9,27 billones), Argentina (9,06 billones) y Chile (3,18 billones). El total de préstamos para todos los demás países latinoamericanos ascendió a 9,50 billones. En Europa del Este, Rusia fue el país que más préstamos concentró, 10,8 billones. A Rusia le siguen Hungría (1,68 billones), la República Checa (1,62 billones) y Polonia (1,42 billones). Entre todos los demás países recibieron 2,9 billones.

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El flujo de préstamos para Asia, 57,1 billones de pesetas a finales del año pasado, fue más disperso que en las regiones antes mencionadas y en algunos países se notó claramente el efecto de la crisis asiática en la percepción de créditos. En Corea del Sur, el montante de la totalidad de los préstamos recibidos desde finales de 1996 hasta mediados de 1997, cuando todavía se creía que el impacto negativo de la devaluación del bath tailandés sólo iba a afectar a ese país, como mucho a economías emergentes vecinas, pero jamás a economías tan estabilizadas como la surcoreana, fue de 15,6 billones de pesetas. Para finales del mismo año, esta cantidad se había reducido a 14 billones. El comportamiento de los flujos de crédito hacia China fue el inverso. Para mediados de 1997 había recibido 8,7 billones de pesetas y para finales de año esa cifra alcanzaba los 9,5 billones.

Para Indonesia, pese a que la crisis le afectó de lleno, el montante total de créditos recibidos para mediados de 1997 y a finales del mismo año sufrió un ligero descenso, de 8,80 billones a 8,75 billones. Al contrario de Tailandia, que de un semestre a otro dejó de percibir 1,60 billones, los inversores mantuvieron sus buenas expectativas de negocios en Indonesia. Es muy probable que las estadísticas del BIP del primer trimestre de este año, que aparecerán el próximo agosto, muestren una importante bajada de los préstamos concedidos a instituciones públicas y privadas indonesias.

El informe del BIP también analiza la distribución de los préstamos de bancos internacionales por sector (bancos, sector público y empresas privadas no financieras). Según el BIP, en esta clasificación es donde más claramente se refleja la disminución de la liquidez del sistema bancario asiático. Para finales de 1997, el único sector, dentro de la región del sureste asiático, que mantuvo el crecimiento de los flujos de préstamos fue el de empresas privadas no financieras. Los créditos para el sector público se mantuvieron estancados y los créditos para los bancos locales descendieron en un 3,4% entre el primer semestre de 1997 y el último.

Los flujos de créditos bancarios internacionales hacia las regiones de Oriente Próximo y África mantuvieron durante 1997 la tendencia al alza que comenzó a manifestarse claramente desde 1996. Para Oriente Próximo los préstamos pasaron de 7,3 billones de pesetas al término del segundo semestre de 1996 a 7,8 billones en el mismo periodo del año pasado. África también experimentó ese aumento, para finales de 1996 había recibido créditos por 7,8 billones de pesetas y un año después esa cifra alcanzaba los 8,7 billones.

En el total mundial, el flujo de créditos también se mantiene en constante aumento. De 138 billones de pesetas registrados en el primer semestre de 1996 pasó a 175 billones a finales de 1997. El mayor aumento se concentró en los países en vías de desarrollo, que entre junio de 1996 y diciembre de 1997, percibieron 175,6 billones de pesetas más.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 24 de mayo de 1998.

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