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Todos los grupos acusan a Such de desvirtuar la ley de horarios

Todos los grupos de la oposición parlamentaria y Unión Valenciana, socio de gobierno del Partido Popular, coincidieron ayer en las Cortes Valencianas en sus críticas al consejero de Empleo, Industria y Comercio, Diego Such, al que acusaron de desvirtuar la ley de horarios comerciales y de "organizar" a sus detractores para incumplirla. Such compareció ante el pleno a solicitud de UV, grupo que ha apoyado a las organizaciones gremiales de panadería y ha defendido la obligatoriedad del cierre los domingos. El responsable de Comercio aseguró que su departamento cumple "rigurosa y escrupulosamente" la letra de la ley y que ha intentado alcanzar un acuerdo "intrasectorial" entre los industriales panaderos para resolver un problema "muy puntual" que afecta sólo a "un municipio muy concreto". El consejero se refería al acuerdo firmado en Valencia con diversas asociaciones de panaderos que permitía la apertura en domingo a cambio de una compensación de las horas a lo largo de la semana laboral habitual. Such afirmó que su único interés era conseguir que el sector de panadería lograra "autoregularse". Fermín Artagoitia, portavoz de UV y responsable de la solicitud de comparecencia, denunció que "no se cumple la legalidad vigente" y recordó que "cualquier acuerdo debe someterse a la ley" por muy intrasectorial que sea. También advirtió que los regionalistas exigirán la comparecencia ante las Cortes del director general de Comercio, Joaquín Berenguer, y de los inspectores que han levantado actas contra los panaderos que han optado por cumplir la normativa. Pedro Zamora, de Nova Esquerra, lamentó "la doble moral" que aplica el Consell en torno a la denominada guerra del pan y señaló a Such como responsable de "organizar el incumplimiento de la ley" aprobada por unanimidad. Zamora denunció que el gobierno autonómico del PP asume "una posición cínica" y ha logrado desarrollar hábitos "desconocidos desde hace 30 años". El portavoz de NE acusó a Such de "atacar la dignidad del Consell y los principios democráticos" al fomentar el incumplimiento de la ley de horarios. Alfred Botella, de Esquerra Unida-Els Verds, concedió que su grupo no tiene mayor inconveniente en modificar la ley para satisfacer a los industriales y a los pequeños panaderos, pero recordó que Such tiene la "obligación de dar credibilidad y dignidad a las Cortes" en lugar de fomentar el incumplimiento de las leyes y acusó al responsable de Comercio de entrar "en una dinámica de derecha cavernícola" en su afán por desprestigiar las instituciones. Malas formas Ernest Fenollosa, del PSPV, destacó "las malas formas" que ha mostrado la consejería al sancionar selectivamente a los panaderos que cumplen la norma aprobada de forma unánime por las Cortes. Según Fenollosa, sólo acudieron a los grupos parlamentarios cuando la ley estaba en trámite los panaderos que "se sentían amenazados", mientras que el resto fue "engañado" por el responsable de Comercio. Such replicó con virulencia y afirmó rotundo: "Ustedes mienten desde esta tribuna. No saben la verdad porque no se han preocupado". El responsable de Comercio explicó que las inspecciones sólo se han practicado a partir de denuncias formuladas por alguno de los sectores de panaderos en liza, y especificó que no sólo se ha perseguido a los industriales que cumplen la ley, sino a todos aquellos que han sido denunciados por uno y otro sector. Such cerró su intervención con un canto a la paz entre los expendedores de pan y apostó por el respeto al "descanso dominical". Anunció un inminente acuerdo entre todos los sectores, pero lo mantuvo en el ámbito del secreto. "Puede haber sorpresas", se limitó a decir. Y acusó a sus socios de gobierno de intentar enfrentar a los panaderos por pura estrategia electoral.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 22 de mayo de 1998