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El Teatro Real acoge un montaje de voces jóvenes en "El elixir de amor"

La ópera de Gaetano Donizetti (1797- 1848) El elixir de amor se estrena esta noche en el Teatro Real de Madrid en una producción procedente del Gran Teatro de Ginebra y Los Angeles Music Center Opera. Esta obra, que se representará cinco noches hasta el 30 de mayo con dirección orquestal de Paolo Olmi y escénica de Stephen Lawless, y un reparto de jóvenes cantantes, es una de las piezas más inspiradas del compositor italiano. «Es una fábula», explica Alessandro Corbelli, que interpreta a uno de los personajes, el médico Dulcamara.Nemorino, enamorado infeliz de Adina, compra al charlatán Dulcamara un pretendido elixir de amor sin obtener éxito. Cuando, después de muchas peripecias y otra dosis de elixir, Nemorino ve «una furtiva lágrima» sobre la mejilla de Adina, comprende que la joven por fin ha caído.

«Había visto El elixir de amor varias veces, y el personaje de Adina me resultaba muy duro», confiesa Ángeles Blancas, que canta este papel por primera vez. «He buscado el corazón del personaje», añade. Al principio de la ópera, cuando se declara Nemorino, Adina le contesta: «Locura es el amor constante, debes seguir mi costumbre, cada día cambiar de amante». Para Ángeles Blancas, es sólo una manera de provocar a Nemorino. «En realidad, le está buscando todo el tiempo», afirma.

Frente a la personalidad de Adina, Nemorino parece, al contrario, un poco simple. José Bros, que interpreta el papel, rectifica: «Siempre se le considera como el tonto del pueblo. En realidad, sabe muy bien lo que quiere, pero es muy tímido. Adina no le valora, y Dulcamara le engaña con sus elixires». Alessandro Corbelli, que interpreta al médico charlatán por primera vez, se siente cómodo en este papel: «Es un papel para bajo muy agudo que conviene bien a mi tesitura de barítono, pero que necesita también mucho trabajo para cantar sin forzar la voz». «El elixir de amor no es una comedia buffa », añade, «sino una ópera ligera que tiene un impacto inmediato sobre el público, con una música maravillosa».

En El elixir de amor Nemorino y Adina cantan durante casi toda la ópera. «Es un gran esfuerzo físico», afirma José Bros. «Además, el aria que todo el mundo espera, Una furtiva lágrima , llega justo al final». Ángeles Blancas encuentra la fuerza de interpretar su papel en el «desarollo teatral». «Siempre pensé que la voz debía estar al servicio de la interpretación dramática» explica la soprano. «En esta ópera de bel canto no es fácil, pero hay que hacerlo».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 20 de mayo de 1998