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Autoridades alemanas investigan si el comandante de la Guardia Suiza fue o no espía de la RDA

El hallazgo de tres cadáveres en el Vaticano ha destapado oscuras conexiones en un suceso oficialmente explicado como un rapto de locura del cabo Cédric Tornay, despechado con su superior en la Guardia Suiza, Alois Estermann. El ex jefe del espionaje de la desaparecida República Democrática Alemana (RDA) Markus Wolf ha arrojado confusión al asegurar y desmentir, en sendas entrevistas, que Estermann fue un agente a su servicio a partir de 1979. El rotativo italiano La Repubblica también citaba en su edición de ayer al superespía de la RDA: «Teníamos una fuente óptima en el Vaticano». Las autoridades alemanas investigan si el comandante de la Guardia Suiza fue o no un topo, como informó el Berliner Kurier.

Wolf concedió una breve entrevista a la corresponsal del vespertino sensacionalista polaco Superexpress en Berlín después de que el diario alemán Berliner Kurier informase el viernes sobre la supuesta colaboración de Estermann con los servicios secretos de Alemania Oriental. Estermann, que acababa de ser nombrado jefe de la Guardia Suiza, y su esposa, la venezolana Gladys Meza, fueron asesinados el pasado lunes por la noche, supuestamente por el cabo Tornay, que se suicidó después.«Las revelaciones sobre el pasado de Estermann las divulgó en Berlín el Instituto Gauck (encargado de la investigación de los documentos de la RDA)», aseguró a la periodista polaca el redactor jefe del Berliner Kurier , Peter Brinkmann. No obstante, el Instituto Gauck no ha confirmado ni desmentido oficialmente las informaciones sobre el supuesto pasado de Estermann como espía.

Interrogado por el diario polaco, Markus Wolf, parece estar encantado de poder confirmar la tesis del Berliner Kurier: «Estábamos muy orgullosos cuando, en 1979, conseguimos captar a Estermann como agente. Este hombre tenía un acceso sin límites al Papa y nosotros, gracias a él, podíamos hacer otro tanto». Según sugiere el diario polaco, el motivo de que Estermann ofreciera sus servicios al espionaje de la RDA fue económico. Pero Wolf prefiere no hacer comentarios al respecto. Según las informaciones del Berliner Kurier , el llamado agente Werder que actuaba como topo en el Vaticano, nombre en clave supuestamente atribuido a Estermann, recibía de los servicios de espionaje de la RDA unos 1.500 marcos alemanes (130.000 pesetas al cambio actual) al mes, aproximadamente la misma cantidad que constituía su sueldo en la guardia vaticana. Werder envió al menos siete informes a la RDA.

Sin embargo, el famoso espía contradecía ayer sus palabras en una entrevista telefónica al diario italiano L"Unitá al decir que la versión del diario berlinés «carece de sentido». «Espiábamos al Papa, pero Estermann no tiene nada que ver», señala Wolf. El ex jefe de la Stasi reconoce que «en el Vaticano teníamos un informador, con un papel significativo, que trabajaba en una institución que se ocupa de investigación científica». Wolf afirma que era alemán.

En otras declaraciones publicadas ayer por La Repubblica, Wolf asegura que contaba con una «óptima fuente» en el seno del Vaticano. A pesar de que su organización no se ocupaba del espionaje en Italia, que correspondía, dentro del bloque de los países del Este, a los servicios secretos de Bulgaria -sobre cuya intervención se sospechó con motivo del intento de asesinato del Papa, en 1981, acción en la que Estermann tuvo una brillante actuación-, la RDA dirigía las investigaciones sobre los asuntos de la Santa Sede.

En los documentos manejados por el Instituto Gauck de Berlín figura la ficha de Werder con la fecha del 29 de agosto de 1979, en la que el aspirante a espía ofrece sus servicios a la RDA, y la del 1 de mayo de 1980, cuando suscribe un contrato de colaboración con el Ministerio de la Seguridad del Estado (Stasi). Estas fechas, según la información recabada por La Repubblica en el Instituto Gauck, coinciden con la de la solicitud de Estermann para ingresar en la Guardia Suiza y las de su incorporación al cuerpo de seguridad del Vaticano.

El Instituto Gauck, sin embargo, no precisa si los documentos de la Stasi conservados en sus archivos contienen las informaciones completas de los agentes en el exterior, muchos de los cuales fueron destruidos o limpiados tras la caída del muro de Berlín, en 1989, o tan sólo registran las operaciones de sus espías bajo su nombre en clave.

Documentos destruidos

A estas revelaciones se sumaba también ayer el diario italiano Il Messaggero con unas declaraciones del almirante Fluvio Marini, que fue jefe de los servicios secretros italianos entre 1984 y 1990. «No descarto en absoluto esa hipótesis (la existenca de espías en el Vaticano) porque en aquellos años (de intenso enfrentamiento entre el Este y el Oeste) los servicios secretos de Alemania Oriental, Polonia y Checoslovaquia estaban muy interesados en lo que sucedía en la Santa Sede». El Vaticano ha rechazado, incluso como hipótesis, que Estermann fuese un espía de la RDA. «No lo tomamos ni siquiera en consideración», según su portavoz, Joaquín Navarro-Valls. «No es la primera vez que se escriben incongruencias sobre un hombre honesto».

Las tinieblas del Vaticano. Seis puntos oscuros siembran la duda sobre los móviles reales del asesinato del jefe del ejército del Papa . Reportaje de John Cornwell en suplemento Domingo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de mayo de 1998

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