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El G-7 se propone combatir el blanqueo de capitales y reforzar la estabilidad mundial

Los ministros de Finanzas del G-7 -Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Italia y Japón- acordaron ayer en Londres medidas para reforzar el sistema financiero global, fomentar la estabilidad internacional y combatir el fraude fiscal y el blanqueo de capitales. En su revisión de la economía, el comunicado final de los países más industrializados «celebra» por primera vez el plan introducido el mes pasado por el Gobierno de Japón para incentivar el consumo interno y resalta, por otra parte, que se debe «vigilar» el crecimiento duradero de EE UU.

La reunión de dos jornadas concluyó con un paquete de recomendaciones, referentes principalmente a las economías de los países en vías de desarrollo, que deberían aprobarse en la Cumbre de jefes de Estado y Gobierno que se celebra en Birmingham la semana próxima.Al mismo tiempo, la crisis asiática, con graves repercusiones en Indonesia a corto plazo, permite a los ministros de Finanzas reunidos en Londres asimilar una serie de «lecciones», explicó el anfitrión del encuentro, el británico Gordon Brown, que demuestran la «interdependencia del sistema global financiero». «Asia continúa siendo el centro del debate», afirmó Brown. Los ministros quieren fortalecer el sistema financiero internacional con «nuevas y claras reglas internacionales del juego».

Para limitar los riesgos, el G-7 propone una acción conjunta en cinco áreas determinadas -transparencia, responsabilidad de la banca privada en sus préstamos, y, entre otras, el fortalecimiento y cooperación de las instituciones financieras internacionales- con el objetivo de reforzar el sistema global.

Paralelamente, el comunicado de ayer reconoce la necesidad de «mejorar urgentemente» la cooperación entre las diversas autoridades en materia financiera. Esta cooperación favorecerá la estabilidad y debería basarse en diez principios que los ministros de Finanzas recomendarán su aprobación en la Cumbre de Birmingham. El decálogo de la estabilidad, que se enumera en un documento suplementario, se centra en el compromiso de compartir información entre los países pero con unas garantías legales que aseguren al mismo tiempo su confidencialidad.

Los ministros coinciden en que la lucha contra el crimen finaciero y el blanqueo de capitales conforman «uno de los principales retos de nuestros tiempos».

Fraude fiscal

Hubo cierto avance en Londres en ambos apartados y sus participantes acordaron identificar para octubre las modificaciones legales que se deben introducir para combatir el fraude fiscal. Al mismo tiempo, la cobertura de la Fuerza de Acción Financiera (FATF), creada en 1989 para luchar contra el blanqueo de capitales, será extendida para cubrir «todos los continentes y regiones del globo».El G-7 mostró inquietud por la crisis de Indonesia y sus consecuencia sociales, pese a no ser mencionada en el comunicado. En cuanto al respaldo dado a las reformas introducidas por el Gobierno de Japón, su ministro de Economía, Hikaru Matsunaga, se mostró aliviado al anunciar que las críticas se han reducido. «Francamente han sido menos duras para mí que las precedentes de los encuentros de febrero y abril pasados», afirmó a la salida de la reunión. El resto de países se han mostrado comprensivos con la afirmación de Tokio, según la cual su economía «despegará» con la inyección de 126.000 millones de dólares (unos 19 billones de pesetas) para relanzar el consumo interno.

En cuanto a la economía estadounidense, debe ser «vigilada» para que siga el camino de crecimiento duradero. Aunque no dieron ninguna otra indicación, parecen compartir la inquietud mostrada por organizaciones internacionales como el FMI o la OCDE ante un posible resurgimiento de la inflación.

En un encuentro calificado de «productivo, util y constructivo», que en un momento de la sesión se amplió a los ministros de Exteriores del G-8, se debatieron también nuevas iniciativas relacionadas con el comercio electrónico y la creación de empleo. Cada país presentó su plan de empleabilidad basado en la reforma estructural del mercado laboral, y en el compromiso de mejorar el nivel educativo de la población para crear nuevas oportunidades a los jóvenes y a los parados de larga duración.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de mayo de 1998

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