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Fraga concluye su viaje a Libia sin lograr entrevistarse con Gaddafi

Manuel Fraga tenía previsto abandonar Libia la pasada madrugada sin que, hasta última hora de la noche de ayer, hubiese logrado entrevistarse con el líder de la revolución, Muammar el Gaddafi. El presidente de la Xunta daba por hecho ayer tarde que tal encuentro no se celebraría y, aunque confesó que le hubiese gustado ver al dirigente libio, sostuvo que los objetivos de su visita al país norteafricano estaban cumplidos. "Hubiese sido sólo una fotografía", dijo Fraga para restar importancia a la cuestión.

Gaddafi se resistió a descender del aura de misterio que siempre ha envuelto su figura, y ni las buenas palabras de Fraga para el régimen libio le animaron a acercarse a saludar al presidente gallego. El fundador del Partido Popular, visiblemente satisfecho a pesar de todo, disculpó la actitud del líder libio y aseguró que ya sabía de antemano que sería muy difícil verle por el viaje de éste a Chad, donde dirigió el pasado fin de semana la oración del Mujarram, el inicio del Año Nuevo musulmán.La actitud de Gaddafi no impidió que Fraga se despidiese de Trípoli reiterando sus elogios al régimen libio. "He visto una sociedad muy abierta", declaró, "sin complejos, con alegría visible, con la mujer más liberada que en otros países. Y no he visto miseria, sino una sociedad bastante sólida. No perfecta, pero tampoco lo es la nuestra". Esta impresión, así como el criterio general de que Europa debe mantener una política mediterránea abierta a todos los países árabes, la expondrá Fraga en los próximos días al ministro de Asuntos Exteriores, Abel Matutes, y al comisario europeo Manuel Marín.

El presidente gallego reiteró que Europa está obligada a colaborar económicamente con las naciones del norte de África para evitar situaciones como el "drama terrible de los hombres y mujeres de las pateras".

"Caso Lockerbie"

Comentó Fraga que prefiere no tomar partido en el llamado caso Lockerbie (la localidad escocesa sobre la que, en diciembre de 1988, se precipitó un avión estadounidense con 259 pasajeros a bordo, a causa de un explosivo colocado en sus bodegas), aunque defendió tácitamente la posición jurídica que mantiene en este polémico asunto el régimen de Gaddafi.EEUU y el Reino Unido aseguran tener pruebas de que el atentado fue cometido por dos agentes libios, e insisten en que éstos deben ser juzgados por un tribunal escocés. Trípoli sólo aceptaría un juicio en un país neutral y con los criterios del Tribunal Internacional de La Haya, que ha respaldado las tesis que mantiene Libia.

Fraga consideró "razonable" esta postura del régimen de Gaddafi, ya que son muchos los países que impiden que se extradite a sus propios ciudadanos. Pero matizó de inmediato: "Quien diga con ello que tengo el menor interés en defender el terrorismo es que no sabe lo que yo he representado".

Tras esta polémica visita de cuatro días, Fraga afirmó que Galicia logrará triplicar sus aportaciones a Libia hasta alcanzar un volumen anual de 100 millones de dólares (unos 15.000 millones de pesetas). Las conservas de pescado y el sector maderero podrían ser los más beneficiados. Además, se han abierto negociaciones entre empresarios gallegos y el Gobierno libio para abrir una línea de importación de gas natural procedente del país norteafricano.

Desde las filas del PSOE continuaron ayer las críticas al viaje de Fraga a Libia. El diputado Luis Yáñez, director in pectore de la oficina del candidato socialista José Borrell y portavoz del PSOE en la comisión de Exteriores del Congreso, enmarcó la visita de Fraga dentro de su "gusto por los dictadores" y calificó al presidente de la Xunta de Galicia de "dictador frustrado".

El portavoz socialista en el Parlamento gallego, Emilio Pérez Touriño, rechazó la velada acusación lanzada el día anterior por Fraga sobre una supuesta financiación desde Libia al PSOE. Calificó la declaración de Fraga de "salida de tono y desvarío" y añadió que es sólo un "intento de desviar la atención" sobre las razones reales del viaje. En este sentido, Pérez Touriño pidió al presidente de la Xunta que explique la rentabilidad de su gira anterior a Irán.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de mayo de 1998

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