MARATÓN ESTUDIANTIL
David Gutiérrez, de 10 años, que habita con sus padres, él cartero rural y ella criadora de ganado, en el barrio de Aldano (San Pedro del Romeral, Cantabria), se ve obligado a andar todos los días lectivos, y casi siempre solo, siete kilómetros para poder asistir a cuarto curso de primaria en el colegio público de aquella localidad, en pleno territorio pasiego. El camino es accidentado y no siempre el hermano mayor está libre de ocupaciones para acompañar al pequeño hasta un punto de la carretera, a 3,5 kilómetros de la casa familiar, donde espera el autobús. Un minimaratón semanal. Para dar solución al problema, la Dirección Provincial de Educación ha sugerido a los padres, quienes reciben una subvención anual de 100.000 pesetas, a matricular al chico en algún centro en régimen de internado con el fin de evitarle la caminata de cada día.


























































