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Fiebre de referendos en Portugal

Lisboa convocará tres consultas este año: aborto, división regional e integración en Europa

El reciente acuerdo entre el Gobierno socialista luso y el primer partido de la oposición (PSD) para convocar el próximo mes de junio un referéndum sobre el aborto ha provocado un fenómeno poco común en Europa: los portugueses -deberán pronunciarse este- año sobre el aborto, la división regional y su integración en Europa. El líder del PSD (Partido Social Demócrata), Marcelo Rebelo de Sousa, principal artífice de esta fiebre refrendaría, explica que "esta coincidencia anormal e irrepetible se debe a la indecisión política y a la falta de previsiones del Gobierno".El hábil y perspicaz Rebelo de Sousa ha conseguido revolucionar el horizonte político luso, forzando las contradicciones en el seno del Partido Socialista y del propio Gobierno, mientras los portugueses asisten en silencio a esta ceremonia plebiscitaria.

Nada más aprobarse en el Parlamento, la semana pasada, la liberalización del aborto, en contra de la opinión personal del primer ministro, el líder de la oposición recordó a Antonio Guterres su antiguo compromiso de convocar un referéndum sobre el asunto. La inmediata aceptación de la propuesta a levantado las iras del Partido Comunista, ha provocado la división entre los socialistas y ha sembrado las dudas sobre la legitimidad del proceso. El ex juez del Tribunal Constitucional y ex diputado socialista, Vital Moreira, reconoce que "debe haber una separación de las aguas entre la democracia representativa y la democracia directa. Y, por tanto, debe optarse por una u otra, pero no me parece correcto mezclar las dos". A juicio de Moreira, si el resultado del referéndum sobre el aborto fuese no, el Parlamento debería disolverse y el Gobierno dimitir. Ante ese resultado, se pregunta Moreira, ¿cuál sería la dignidad de una Asamblea que ve rechazada en referéndum la ley que aprobó? ¿Cuál debería ser la reacción del Gobierno?

El secretario, general de los comunistas, Carlos Carvalhas, sostiene que el referéndum sobre el aborto, una vez aprobada la ley en primera instancia, "es una vergüenza para los socialistas y para el Gobierno, y un completo descrédito para la Asamblea de la República, las instituciones y la propia democracia". El acuerdo, dice Carvalhas, "ha sido un mercadeo, una farsa política entre el primer ministro y el PSI) con el fin de suspender la aprobación de la ley". A juicio del líder comunista, "el único beneficiado es el PSI), que ha paralizado la liberalización del aborto y la creación de las regiones que prometieron los socialistas durante su campaña electoral.

El líder del PSD, Marcelo Rebelo de Sousa, sostiene que "esta coincidencia anormal e irrepetible se debe a la indecisión política y a la falta de previsiones del Gobierno; los socialistas han adoptado la estrategia de aplazar las decisiones sobre los grandes problemas, a la espera de que éstos se resolvieran sólos y, al contrario de lo que pretendían, se han ido complicando cada vez más; en vez de resolverlos a su tiempo, se les han juntado todos este año". Rebelo de Sousa admite que el sistema legislativo liso "es algo complicado y tal vez debería cambiarse en el futuro, pero ahora es el que tenemos y no se puede dar más vueltas. De todas formas, yo soy muy optimista sobre este desafío tan original".

Los socialistas, por su parte, parecen despertar ahora de un gran sueño. El secretario de Estado adjunto al primer ministro, Antonio José Seguro, afirma que "el referéndum no es la solución para todos los problemas, porque en una democracia representativa la Asamblea de la República tiene legitimidad para deliberar y el Gobierno, fiscalizado Por el Parlamento, tiene también libertad para decidir y para ejecutar su política, que fue votada por los portugueses". Seguro explica ahora que las consultas populares "no deben paralizar las decisiones tomadas por el Parlamento ( ... ) y es importante que la fiebre refrendaria del líder del PSD se contenga y no sobrepase el populismo". Pero, entonces, ¿quién gobierna en Portugal?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 22 de febrero de 1998