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Felipe González: "Ella fue una persona que nunca se resignó"

El ex presidente del Gobierno Felipe González era amigo personal de Ana Tutor. Ésta le dijo que le gustaría que se encargara de la última despedida. González cumplió ayer con su deseo, en un discurso improvisado, a las puertas del crematorio del cementerio de la Almudena. Titubeando al principio, con la voz firme al final, el ex presidente socialista trazó el perfil de su amiga, de la que afirmó que pertenecía a esa clase de personas que no se resignan nunca".

"Ella no me pidió que la despidiera. Me dijo que lo hiciera si no me importaba. La verdad es que me importa despedirla, porque me produce un sentimiento de injusticia, de vacío de falta de explicación", explicó.

González indicó que con 51 años "Ana podía haber estado 25 años más con nosotros". Recordó después el pasado: "Hace 25 años, mi mujer y yo vinimos a Madrid y encontramos en Alfonso [marido de Ana Tutor] y Ana a unos amigos, a unos verdaderos amigos", prosiguió González. "Hace un año la vi, golpeada por la enfermedad, pero salió del restaurante riendo, y luego volvió, golpeada por la enfermedad, al Ayuntamiento, y el alcalde tuvo que oír que el II Plan de Saneamiento no le gustaba", relató el líder socialista.

"Decía Willy Brandt [antiguo canciller socialista alemán] que no nos vencen las dificultades, sino nuestra propia resignación, y Ana era de los que no se resignan nunca, y no hay muchos que no se resignan", añadió González, que concluyó de la siguiente manera: "Ahora no la tenemos. Desde luego, nos cuesta decirle adiós, nos resulta injusto, nos resulta doloroso. Sin embargo, no hay más remedio que hacerlo. Y siempre se consuela uno pensando que se queda con el recuerdo. Y es verdad. Pero ¿de dónde sacamos la energía, la magia que perdemos en una persona que nunca se resignó? Le decimos adiós a Ana y a un pedazo de todos nosotros".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de enero de 1998