Pujol advierte que una cosa es tener voluntad de seguir apoyando a Aznar y otra que eso sea posible

El consejo nacional de Convergència Democrática, el partido de Jordi Pujol, asumió ayer sin atisbo de resistencia alguna la continuidad del apoyo de los nacionalistas catalanes al Gobierno de José María Aznar. Pujol precisó que una cosa es la voluntad de seguir colaborando en lo que queda de legislatura y otra cosa la posibilidad de que esto pueda ser así. "Hay voluntad clara de agotar la legislatura; la posibilidad ya se irá viendo", afirmó el presidente catalán al término de la reunión. Como ahora ya no hay pacto escrito, habrá que negociar "día a día" el apoyo al Gobiemo, agregó.

En esa línea de refrenar el excesivo triunfalismo expresado por La Moncloa tras su encuentro con Aznar del pasado miércoles, Pujol aconsejó al resto de dirigentes de CDC que no cometan el error de dar por hecho que CiU va a aprobar los Presupuestos de 1999. La dirección nacionalista ha asumido que fue una equivocación haber anunciado de forma prematura que votarían a favor de los Presupuestos para 1998, porque les restó capacidad de presión y de negociación.Quince intervenciones se produjeron tras el informe de Pujol. Y ninguna de ellas cuestionó la política de mantener los pactos con el PP, que Pujol explicó con convicción pero sin entusiamo, según algunos de los consejeros de CDC que abandonaban la reunión bastante aburridos.

Pujol mantiene la guardia alta en la cuestión de la reforma del IRPF anunciada por el Gobierno, que afirma no conocer con detalle porque ni siquiera el vicepresidente Rodrigo Rato parece tener todos los números hechos. Ayer insistió en que confía en la palabra de Aznar y Rato de que la reforma no afectará a la financiación autonómica y no servirá para beneficiar únicamente a los contribuyentes con mayores ingresos. Si estas promesas no se cumplieran, CiU se opondría a la reforma del impuesto o reclamaría cambios en el sistema de financiación.

El programa electoral de CiU proponía también la reducción de las cargas fiscales, pero ni tanto ni tan deprisa como quería el PP, y sin afectar las ayudas a las familias. En los próximos días se celebrarán reuniones entre CiU y el Gobierno para negociar los criterios de esta reforma.

Pujol negó ante los periodistas que su decisión de prorrogar el apoyo al Gobierno se debiera al temor de que, en unas elecciones anticipadas, el PP mejorara sus resultados e incluso alcanzara la mayoría absoluta. "Si el PP obtiene la mayoría absoluta, buen provecho les haga", llegó a decir, tras recordar que CiU ya vivió esta situación entre 1982 y 1993 y sobrevivió y se fortaleció. El argumento para mantener el pacto, aseguró el presidente, catalán, es que la economía va mejor y Cataluña se ha visto beneficiada por el crecimiento y por nuevas cotas de autogobierno.

Quienes le piden que rompa con el PP lo hacen por razones "viscerales o sentimentales", porque la racionalidad demuestra que no hay alternativas a la actual situación y la ruptura no beneficiaría a nadie, argumentó. O lo dicen "de boquilla", porque "hay gente de la oposición que me dice: 'Pujol, no rompas", agregó

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También aseguró que su voluntad de no convocar elecciones catalanas hasta 1999 no responde al miedo a perderlas, sino a que "CDC no es un partido oportunista", Y lo sería si hiciera caso a quienes le aconsejan que convoque ahora, cuando las encuestas le anuncian un gran resultado y los partidos de la oposición o tienen problemas o carecen de candidatos claros. "A mí no me dan miedo las elecciones ahora. Lo que pasa es que no toca. Lo que toca ahora es gobernar", aseguró.

Preguntado por la receptividad mostrada por Aznar a la reclamación de nuevos traspasos y más obras de infraestructura para Cataluña, Pujol contestó que el presidente del Gobierno tuvo una actitud "lo suficientemente positiva" y mostró "suficiente receptividad" como para que él pudiera decir al acabar la reunión del miércoles que renovaba la voluntad de seguir colaborando para "hacer cosas juntos en l998". Explicó que, al revés de abril de 1996, a partir de ahora no hay compromisos por escrito, por lo que todo queda "más abierto" y habrá que negociar asunto por asunto. En cualquier caso, la entrevista con Aznar "fue bien", aseguró.

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