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Mucha luz, pocas estrellas

La contaminación lumínica de Madrid rebaja de 6.900 a 50 los astros visibles desde la ciudad

De seguir así, no se verán estrellas ni en la bandera de la Comunidad de Madrid. Según la Agrupación Astronómica de Madrid (AAM), hace años sobre la capital brillaban 6.950 luceros. Hoy en día, y a causa de la contaminación lumínica que produce la ciudad, sólo son visibles unos 50. Y ponen como ejempIo que de las siete estrellas que componen la famosísima Osa Menor, sólo se vislumbran en la actualidad tres astros. "El resto, a simple vista, no se puede ver desde hace tiempo. Las farolas de la calle, como muchas de ellas son esféricas, en vez de alumbrar hacia el suelo, extienden su luz en todas las direcciones, con lo que contaminan el cielo", explica Benigno Nieto, miembro de la AAM.Según los expertos, la situación empeora además día a día. "El Ayuntamiento, en vez de instalar farolas de báculo [las que alumbran sólo hacia el suelo], lleva años poniendo farolas de globo con el fin de aumentar la luminosidad de las calles. Es un grave error porque no alumbran más ya que están recubiertas de plástico opaco. No dejan pasar más del 50% de la luz". La astrónomos calculan que en Madrid hay más de 50.000 de estos faroles.

Según Nieto, el globo de estos faroles aumenta su opacidad con, el paso del tiempo. "Son de 250 vatios, pero alumbran como si fueran de 100. La solución más lógica sería sustituir la cubierta de plástico de polietileno que tienen por otra de plástico de policarbonato [transparente], o de vidrio, que deja pasar más del 80% de la luz de la lámpara".

La Asociación de Astrónomos pide además que se oscurezca la parte superior del globo para que la luz no se extienda hacia el cielo. "Con lo que no se despilfarraría el 50% de la energía".

Los expertos calculan que conestos cambios, el Ayuntamiento de Madrid podría ahorrar en un sólo año más de 575 millones de pesetas. A este dinero, podrían sumarse otros 198 millones, si el Consistorio cambiase el casquillo de los faroles fernandinos e isabelinos de las calles más tradicionales de Madrid.

En vez de que las bombillas pendan de los faroles en el interior de los fanales, los astrólogos proponen que se coloquen horizontales. De esta manera, la luz se transmitiría principalmente hacia el suelo, y menos hacia los laterales.

Con estas medidas, los astrónomos, desean reducir el globo de luz de más de 20 kilómetros de altura y 50 de ancho que actualmente cubre la región. Se ve desde más de 300 kilómetros de distancia.

"Antes observábamos las estrellas desde la sierra o desde Cadalso de los Vidrios. Ahora tenemos que marcharnos a Toledo, Segovia o Cuenca para hacer lo mismo", indica lacónicamente Nieto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 13 de enero de 1998