El testamento de Strehler deja a su esposa legal como heredera

, El duelo entre las dos viudas de Giorgio Strehler, fundador del Piccolo Teatro de Milán, fallecido el pasado diciembre a los 76 años de edad, terminó ayer sin demasiadas sorpresas con la lectura del testamento del artista en Milán. Andrea Jonasson, de 51 años, esposa legal de Strehler desde 1981, figura como heredera de sus bienes, lo que en todo momento había reclamado. Mara Bugni, de 34 años, amante del director desde 1991, recibe un premio de consolación: la posibilidad de convertirse en dueña legal de la villa de Lugano si su valor no supera el 50% del conjunto de la herencia. En caso contrario, la Bugni tendrá que conformarse con el derecho a residir en un domicilio ligado para siempre a una tempestuosa historia de amor.

En unas declaraciones a la revista Panorama publicadas poco antes de la lectura del testamento, Bugni, aspirante a actriz, confesaba su orgullo por haber sido durante seis años "la amante de un genio" y se mostraba segura de que el testamento había de mostrar el amor que Strehler sintió por ella. Bugni, turinesa de familia modesta, se había atrincherado en la Villa luganesa en espera de que el testamento confirmara sus aspiraciones. Entre otras, la de convertirse en la ejecutora de la última voluntad de Strehler, sobre cuyo trabajo de años al frente del Piccolo pensaba organizar exposiciones y conferencias.

A juzgar por la reacción ayer de ambas mujeres se diría que Strehler fue capaz de encontrar una solución salomónica a última hora sobre las cuestiones hereditarias porque Mara Bugni aparecía radiante tras la lectura del testamento. Y en cuanto a Andrea Jonasson, sus dotes de actriz quedaron ampliamente demostradas en la entrevista concedida a la televisión, en la que acusó a su rival de haber convertido la cuestión de la herencia en una telenovela. Jonasson fue capaz incluso de improvisar algunas lágrimas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0009, 09 de enero de 1998.

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