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Los Ronaldos se separan tras 11 años y 6 discos

Coque Malla, el cantante del grupo madrileño, prepara su carrera como solista

Un año y medio después de la edición de Quiero que estemos cerca, su doble disco en directo, Los Ronaldos han tirado la toalla. En realidad, ellos prefieren metáforas matrimoniales -"nos queríamos, pero se acabó la pasión"- a la hora de explicar su decisión. Para quitar solemnidad a la situación, han renunciado a una posible gira de despedida: "En esos conciertos, el público se pone muy emocional y los músicos se pueden contagiar". Coque Malla, el cantante, está dando los primeros pasos como solista, y los instrumentistas tocan para entretenerse mientras deciden qué hacer.

El año 1998 comienza con una noticia amarga para el rock español: Los Ronaldos se han separado; ellos encarnaban el espíritu de la quinta del Agapo, aquel diminuto local de Malasaña donde se forjó la oleada de grupos que siguió a la irrupción de la nueva ola madrileña. Quizá no sea tan trágico, arguye Luis García, bajista: "Nosotros fuimos los más populares, pero Los Enemigos siguen actuando. De todos modos, da un cierto palo poner la televisión y ver a antiguos compañeros nuestros del Agapo haciendo de figurantes mientras Marta Sánchez canta en play back".Para Coque Malla, lo que ocurre es que el mercado está polarizado: "No hay margen para el término medio. 0 eres Alejandro Sanz o perteneces a la última sensación de moda, el grupo revelación, que este año se llama Dover. A los demás, que les parta un rayo". Luis Martín, guitarrista, insiste en que hay un rock español, pero que los medios y la industria le obligan a la clandestinidad: "Estuve tocando en el homenaje a Pepe Risi y allí había centenares de chavales que se sabían todo el repertorio de Burning, a pesar de que no fueran esos los discos con los que les han machacado desde las emisoras y los megastores".

Rosendo, la excepción

Ejercer de corredor de fondo en el rock español es un privilegio al alcance de pocos, añade Martín: "Artistas como Rosendo son una excepción. Por cierto, nuestra despedida como Ronaldos fue la participación en Agradecidos, el disco de tributo a Rosendo, que es un ejemplo vivo para todos, aunque tienda demasiado a deprimirse". Para un grupo, la supervivencia resulta más peliaguda. Coque: "Nosotros fuimos amigos antes de decidir fórmar un grupo. No sabíamos tocar, pero aprendimos juntos. Hemos aguantado mucho hasta que nos ha pillado esa sensación profunda, aunque poco definible, de que cada uno va por su lado. De repente, uno siente que las cosas van mal, pero cuesta ser el primero en sacar esa situación a la luz". ¿Qué situación? "Que sigues invirtiendo mucho en el grupo, pero que cada vez recibes menos. En lo artístico, en lo económico, en el respeto, en todo".Los Ronaldos siempre fueron un grupo insular, impermeable a modas y paripés. Eran capaces de irse a grabar con John Cale, el muy respetado miembro fundador de The Velvet Underground, y -una vez encerrados en un estudio británico- rebelarse contra la mano firme del productor. Abandonaron las letras insolentes del principio para desarrollar textos más carnales y poéticos; su rock estridente se enriqueció confunk, psicodelia, ritmos caribeños y otros caprichos tal vez no del gusto de su público básico. Cuando les llegó la hora de grabar en directo, renunciaron a la fórmula tradicional y rentable: el juntar a estrellas más o menos próximas. Cuestión de orgullo, explica Martín: "En esos discos, el grupo convocante termina siendo la banda de, acompañamiento de los invitados; sólo llamamos a Andrés Calamaro, que era vecino de Coque y que ya había cantado en la versión en estudio del tema que le tocó".

Ahora, tras seis discos, sien-ten el vacío bajo sus pies: "Los Ronaldos ha sido toda nuestra vida como músicos, y sabemos, por gente de Tequila, lo duro que puede ser encontrarse sin nada que hacer". Luis Martín y Luis García están tocando con el grupo Respect y tienen oficios extramusicales. Su último batería, Daniel Parra, también anda haciendo bolos. Coque Malla, que dejó hace un par de años su carrera como actor, está concentrándose en sus nuevas canciones con vistas a funcionar como solista. "De todos modos, esto no es irreparable. No queremos hablar de una separación temporal, que parece que es lo que está de moda, pero tampoco cerramos las puertas a que los vientos vuelvan a reunirnos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de enero de 1998