Tareas ingentes para Mbeki, el sucesor desconocido

Uno de los periódicos más respetados de Suráfrica, Mail and Guardian, resumió bien la cuestión: "Vamos a ser gobernados por un hombre al que no conocemos". Con el traspaso en el liderazgo del gubernamental Congreso Nacional Africano (CNA), de Nelson Mandela, de 79 años, a su delfin, Thabo Mbeki, de 55, precisamente cuando faltan 16 meses para la nueva convocatoria de elecciones generales, la Suráfrica del posapartheid entra en una nueva era. La transición desde Madiba (el apelativo con el que afectuosamente se conoce a Mandela) a Mbeki se presenta como un paso delicado en un proceso todavía inacabado y cuajado de peligros.Llenar el vacío que va a dejar el encantador, santificado y carismático Mandela es un objetivo inviable. La tarea se vuelve especialmente ardua si se tiene en cuenta que Mbeki debe intentar traspasar a su favor la simpatía popular que despierta una especie de semidiós.

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El menudo Mbeki, siempre primorosamente vestido, pero tan aburrido que no despierta mucha atención, se ha convertido ya en el demonio de las fiestas y reuniones que celebran los liberales blancos. Los rumores que circulan acerca de Mbeki son infinitos, y a menudo están cargados de maldad.

Se dice que llegó a la cúpula del CNA, desde su legalización en 1990, conspirando para provocar la caída de todos sus rivales. Ha sido calificado de tormento de blancos. El apelativo resulta irónico precisamente cuando se aplica a alguien que fue criticado por haber sido demasiado comprensivo con los blancos y ahora es tildado de su futuro azote.

Los hechos son escuetos: Mbeki es miembro de la combativa aristocracia negra surafricana. Su padre, Govan, un líder histórico del CNA, fue encarcelado junto a Mandela en Robben Island. El CNA envió a Mbeki al Reino Unido, donde se doctoró en Economía en la Universidad de Sussex. Después recibió instrucción militar en la URSS.

Durante 28 años, Mbeki se convirtió en abogado del CNA ante gobiernos de todo el mundo. Mbeki es considerado como el impulsor de la campaña internacional de sanciones contra el apartheid en Suráfrica. La experiencia diplomática que adquirió entonces -por no hablar de los contactos que estableció-, le dio educación, un toque elegante y su imagen intelectual.

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Aparte de esto, es poco más lo que se sabe, aunque en los últimos tiempos Mbeki ha actuado como el verdadero presidente, descargando a Mandela de buena parte de las tareas de gobierno, y ha hecho más hincapié en los retos que le esperan al CNA que en la política de reconciliación. Su vida íntima es también un misterio, aunque se sabe que está casado desde 1974. No tiene hijos.

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