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Vivir en chabolas dará más puntuación para optar a un piso social

Vivir en chabolas, naves o casuchas dará mayor puntuación para optar a una vivienda social de las reservadas para casos de especial necesidad. Así lo establecen las nuevas normas del Gobierno regional para la adjudicación de pisos públicos a las familias más pobres. Además, se fija un nuevo requisito que se suma al de ganar menos de 2,5 veces el salario mínimo: no poseer bienes por un valor superior a los 4,6 millones de pesetas.

En todas las promociones de pisos del Instituto de la Vivienda de Madrid (Ivima) se reserva un 50% de las viviendas a familias en estado de especial necesidad y el resto se sortea entre solicitantes que también ganan menos de 2,5 veces el salario mínimo pero cuya situación es menos sangrante.La adjudicación de estos pisos para casos extremos se efectúa puntuando las circunstancias de cada peticionario mediante un baremo que es el que ahora quiere cambiar el Gobierno de Ruiz-Gallardón. El consejo de Gobierno lo aprobó provisionalmente el jueves. El anterior lo elaboró también el PP en el verano de 1996.

Según el viceconsejero de Obras Públicas, Urbanismo y Transportes, Luis Peral, "hacía falta retocar el baremo porque con el anterior había familias que vivían en chabolas, o, como nos hemos encontrado, en un vestuario de un centro cultural vacío en Orcasur, que se quedaban fuera porque no obtenían suficiente puntuación".

De hecho, una de las principales modificaciones es que se conceden más puntos que antes por residir en una casa en malas condiciones de habitabilidad, sin tener en cuenta si el morador posee algún título legal, por ejemplo, de alquiler.

Antes, una familia que utilizase como vivienda una casa en mal estado sin tener ningún documento de propiedad, cesión o arrendamiento sólo obtenía un punto (al margen de otros que obtuviese por el número de hijos). Si contaba con ese título legal y llevaba en ella menos de cinco años tenía tres puntos; seis si habitaba allí de cinco a diez años y nueve si llevaba más de una década. Ahora, a esa misma familia no se le exige ningún título legal y se le concede hasta 12 puntos si lleva habitando la casucha más de 10 años. Asimismo, las familias que viven en espacios no residenciales, como naves abandonadas, obtienen nueve puntos si llevan al menos seis meses.

"Alguien que vive en una chabola o una nave abandonada no dispone, como es lógico, de ningún documento que lo certifique y, sin embargo, tiene una situación de necesidad que pueden acreditar los servicios sociales", añade Peral.

Más puntos por hijo

El nuevo baremo amplía también los supuestos de alquiler que reciben puntuación. Antes sólo se baremaban aquellos casos en los que la renta supone más del 35% de los ingresos del arrendatario. El porcentaje se baja ahora hasta el 30%. También se puntúa más (de uno a dos puntos) por cada hijo menor o minusválido a cargo. Por contra, los desahucios no reciben una valoración relevante hasta la ejecución de la sentencia, no como antes, en la fase inicial del procedimiento judicial.A partir de ahora los peticionarios de viviendas sociales de urgente necesidad no podrán poseer bienes por valor superior a cinco veces el salario mínimo anual (932.400 pesetas): es decir, ni coches, ni cuentas bancarias, ni casas (según catastro) por valor de más de 4,6 millones. "Pretendemos acabar así con la picaresca", concluye Peral. Esta exigencia no se aplica en los pisos por sorteo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 9 de diciembre de 1997

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