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¿De quién fue la culpa del caos en las carreteras?

La Administración no se cree responsable de la odisea de miles de ciudadanos presos de la nieve

¿De quién fue la culpa? Setenta y dos horas después del caos circulatorio que se produjo entre la tarde del jueves día 4 y la mañana del viernes día 5 en diversas carreteras españolas, especialmente en la N-IV, entre Aranjuez y Ocaña (Toledo), y la N-III, en Saelices (Cuenca), nadie asume la responsabilidad de un perjuicio por el que, según el director general de Automovilistas Europeos Asociados (AEA), Mario Arnaldo, los afectados pueden reclamar una indemnización al Estado. El PSOE e IU han calificado de "indignante" el sufrimiento al que se sometió a los miles de ciudadanos que quedaron atrapados en el asfalto -en unos 600 casos, 20 horas, noche incluida y sin recibir ni comida ni mantas- y van a pedir la comparecencia en el Congreso de los directores de Protección Civil, Juan San Nicolás, y Tráfico, Carlos Muñoz Repiso, así como la del vicepresidente primero del Gobierno, Francisco Álvarez Cascos. A su vez, el Ejecutivo, por boca del propio Cascos, advierte que, para actuar mejor en lo sucesivo, la reflexión debe ser general y que, por consiguiente, también les corresponde hacerla a los conductores que desatendieron los avisos dados a través de los medios de comunicación y se echaron al asfalto, rumbo al puente de la Constitución, sin medidas tan elementales de prevención como las cadenas. Como San Nicolás y Muñoz Repiso, tanto el delegado del Gobierno en Castilla-La Mancha, Carlos Moro, desde Toledo, como el subdelegado de Cuenca, Luis Casero, insisten en que no se falló. El Instituto Nacional de Meteorología avisó del temporal con 24 horas de antelación y Protección Civil llamó a la alerta. Después, aseguran, se trabajó de forma coordinada entre la Administración central, de la que dependen las carreteras nacionales; las Juntas de Comunidades, con competencias sobre las autonómicas; las Diputaciones Provinciales, a las que corresponden las locales; los Ayuntamientos, cuyos alcaldes, por ley, son los respectivos jefes de Protección Civil, y la Guardia Civil. Todos ellos coinciden en que las grúas y las máquinas quitanieves tuvieron muchísimas dificultades para moverse porque los conductores de los vehículos, en su afán por avanzar, ocuparon todos los carriles y los arcenes y, cruzados, terminaron por cerrar cualquier paso. La fila india, uno detrás de otro, es crucial, recuerdan, en situaciones de emergencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 8 de diciembre de 1997