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Muere a los 87 años el arquitecto Félix Candela

El arquitecto e ingeniero español Félix Candela, de 87 años, falleció ayer en el hospital Duke University, de Raleight, Carolina del Norte (Estados Unidos), donde se encontraba internado por una enfermedad del corazón y asistido en los últimos días por medios mecánicos.Conocido por el diseño y la construcción de sus estructuras laminares de hormigón armado en iglesias, viviendas, mercados y complejos industriales y deportivos, sobre todo durante su exilio en México, desde 1939, deja en España su último proyecto, las cubiertas del Parque Oceanográfico Universal, de próxima construcción en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia. En Madrid había realizado en 1963 la cubierta de la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, y desde los años setenta colaboró con el arquitecto Fernando Higueras, quien estos días confiaba en su "gran vitalidad".

"Un maestro total"

"Era un maestro total, heredero de los maestros de obras medievales, que proyecta y construye las láminas de hormigón armado famosas por su belleza", declaró ayer el ingeniero José Antonio Fernández Ordóñez, uno de los comisarios de la exposición El arte del ingeniero, que se organizó el pasado verano en el Centro Pompidou, de París. En esta muestra estuvo seleccionada la obra de Félix Candela -.Junto a otros españoles como Torroja, Torres Quevedo, López Piñero y Calatrava- con unas maquetas situadas "junto a otras de Torroja y Freysinet, los más grandes ingenieros del hormigón", dice Fernández Ordóñez. "Tenía un gran sentido común constructivo y un gran conocimiento de la geometría, basados en la experiencia por encima de los cálculos matemáticos. Tenía una gran elegancia en el manejo de las láminas y criticaba las estructuras forzadas, como hizo con las cubiertas de la ópera de Sidney".

Entre sus obras más significativas, en una relación que se acerca al centenar, figuran las fábricas Pinedo y Bacardí, el palacio presidencial de La Habana, sinagoga en la ciudad de Guatemala, las iglesias de Cuernavaca y de Santa María de los Milagros, Centro Electrónico, el restaurante Los Manantiales y el estadio olímpico de México. En estas construcciones experimentó diversos tipos de paraboloides hiperbólicos, construidos con encofrados de maderas rectas. En los años setenta fue profesor en el departamento de Proyectos en la Universidad de Illinois, de Chicago, donde se jubiló, y más tarde fijó su residencia en Carolina del Norte.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 8 de diciembre de 1997