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Reportaje:

La ciudad machista

Los debates urbanísticos promovidos por el Consejo de la Mujer proponen un diseño distinto de la ciudad

¿Ha caminado alguna vez Enrique Villoria, concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Madrid, con tacones o bastón por una calle adoquinada? ¿Ha sentido miedo el edil Ignacio del Río, responsable del Plan de Ordenación Urbana, atravesando a pie y por la noche un descampado? ¿Cuántas veces ha comprobado el alcalde José María Álvarez del Manzano la infinidad de obstáculos que hay que sortear para arrastrar el carrito de la compra por las calles de la capital? Está claro, Madrid, urbanísticamente, es una ciudad machista. Está hecha por hombres y pensada para ellos. O, mejor dicho, para los coches que, sobre todo ellos, conducen. Esta es, en resumen, la idea que ha llevado al Consejo de la Mujer de la Comunidad de Madrid a sumarse al proyecto Mujer y Ciudad, promovido por la Fundación Aurèlia Capmany, con sede en Barcelona. También lo han hecho organizaciones de mujeres de varias capitales europeas, y ya llevan casi un año trabajando.En febrero presentarán al Parlamento Europeo un Libro Blanco con sus propuestas y reivindicaciones. Las mujeres quieren intervenir en los planes de Urbanismo de sus ayuntamientos y están seguras de que lograrán una ciudad más habitable: para ellas, y también para los niños, los ancianos, los minusválidos o los ciegos, y por supuesto, para los hombres. Es lo que denominan "el gran angular femenino".

"No es una cuestión de ideología, sino de géneros, el masculino y el femenino", aclara la arquitecta catalana Ana Bofill, una de las responsables del proyecto. "Históricamente, las ciudades se pensaron para que el hombre fuera a trabajar y la mujer se quedara en casa. Hasta las barras para sujetarse en el autobús están pensadas para una altura masculina. Los roles. han cambiado, pero el diseño urbano está mayoritariamente en manos masculinas, y a ellos les cuesta ponerse en nuestra piel

"La clave es pensar de otra manera", añade Isabel Gutiérrez, presidenta del Consejo de la Mujer de la Comunidad de Madrid. "Las mujeres perciben la diversidad, pueden planificar mejor el espacio, hacerlo más funcional y agradable a la vez".

Para saber cuál es la ciudad ideal para las madrileñas, se han celebrado varios seminarios en Alcobendas, Fuenlabrada, Madrid capital, y está previsto que continúen en Leganés (el próximo 11 de diciembre), en Majadahonda y en los distritos de Hortaleza, Vallecas y Lavapiés. En cada uno de ellos participan 25 mujeres de todo el espectro social: amas de casa, funcionarias, concejales, obreras, etcétera.

Hasta el momento, las quejas se han referido, en general, a la seguridad -demasiados descampados y rincones oscuros y mal iluminados-; a la mala ubicación de los servicios -califican la distancia entre colegios, centros de salud y mercados como "un auténtico despropósito"-, y a la falta de plazas, zonas verdes y lugares comunes de esparcimiento.El transporte público fue otro de los protagonistas. "Ésta es una cuestión que afecta a todo el mundo", admite Gutiérrez, "pero sobre todo a nosotras. A las diez de la mañana, las paradas de autobuses están llenas de mujeres. Todavía el coche es un patrimonio masculino. Las mujeres de la Comunidad de Madrid admiten que las comunicaciones con la capital han mejorado muchísimo, pero encuentran otras dificultades para ir de un pueblo a otro".

Las madrileñas han debatido también sobre la vivienda y la distribución del espacio interior. Han propuesto construir casas con tabiques móviles para adaptar el espacio a las necesidades familiares. "Es una idea magnífica que en la actualidad se puede llevar perfectamente a la práctica", afirma Bofill. "Otras cuestiones que han puesto de manifiesto es que los hombres, en la casa, siempre se sientan frente al televisor y junto al mando a distancia; y ellas lo hacen en el sitio más próximo a la cocina y a la puerta de la calle".

"Por otra parte", continúa, "una mujer sabe que las viviendas deben estar agrupadas en torno a una plaza. Es mucho más humano, cómodo y seguro para su familia. Consideramos una aberración la construcción de viviendas en interminables hileras, como se está haciendo ahora".

Hasta el momento, en los seminarios madrileños sólo ha participado un hombre, Rafael Sánchez Acera, presidente del Consejo de la Juventud de Alcobendas. "Las mujeres plantearon temas que a mí jamás se me habrían ocurrido porque los hombres miramos la ciudad como un instrumento y no como un lugar para vivir. Me impresionaron muchos testimonios, como enterarme de que muchas mujeres se quedan por la noche en el salón de su casa para poder estar solas y sentir que tienen un espacio propio, y me gustaron sus ideas para aprovechar el espacio público como lugar de encuentro: sacar el arte a las calles, hacer teatro en las plazas, peatonalizar los centros urbanos..., ellas tienen una visión realmente progresista".

El Consejo de la Mujer ha solicitado una entrevista con el alcalde José María Álvarez del Manzano. "Nos ha remitido a Servicios Sociales, como si estuviéramos pidiendo ayuda social. Es el estereotipo de siempre. Nosotras no queremos hablar con Elena Utrilla, sino con Villoria, porque el urbanismo también es cosa de mujeres", protesta Gutiérrez.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 30 de noviembre de 1997