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Smadar, 14 años, muerta por la paz

El pasado 4 de septiembre, Smadar, una niña israelí de 14 años, murió en un atentado cometido por tres kamikazes palestinos en una calle peatonal de Jerusalén. Sivane, la mejor amiga de Smadar, también murió. Otros dos jóvenes israelíes murieron en el mismo atentado.Los padres de Smadar tuvieron una actitud llena de valor y dignidad. Cuando Netanyahu. llamó por teléfono para darles el pésame, la madre, Nurit Peled Elchanan, dijo: "¿Qué has hecho Bibi? Has matado a mi hija. Es tu política la que la ha matado". El padre de Smadar se negó a ponerse al teléfono. Hizo unas declaraciones al periódico Yedioth Aaronot en las que dijo: "Nuestro pueblo ha perdido la razón. Me siento completamente ajeno al actual pueblo judío que prohíbe a una mujer de Gaza embarazada franquear un control y cuyo hijo muere. Nuestra política para con los palestinos no es justa".Nurit Peled es la hija del general Matti Peled, fallecido en 1995, pionero, desde comienzos de los años setenta, del diálogo con la OLP. Una madre que perdió a su hija de 14 años, ¿tiene aún el valor de hablar de esta tragedia? Lúcida y serena, Nurit habla sin odio, sin resentimiento. Empieza hablando de Bibi Netanyahu, su compañero de instituto: "Siempre ha sido ambicioso, con una voluntad de dominar, de ser fuerte. Nos decía: 'No hay que quedarse jamás en el medio'. Para nosotros era el americano que venía en verano a Israel, de vacaciones. Algunos de nosotros le admiraban. Incluso yo. Cuando conocí a mi futuro marido, se lo presenté. Tenía cierto carisma. Se casó con mi mejor amiga y luego la abandonó cuando estaba embarazada. Hoy, esta mujer ha rehecho su vida. Tiene cuatro hijos. Pero él no se ocupa de la hija que tuvo con ella. Está dominado por su actual mujer. Hay que decir que no tiene muchos escrúpulos. Se reían de él porque decía que llegaría a ser primer ministro. Se las arreglaba para disfrutar de las ventajas de la ciudadanía estadounidense, jugaba a dos bandas. Era avaricioso. Mi marido hizo unos trabajos para él como delineante. Nunca le pagó. Hoy es un político al que no le gusta la paz. Los gestos que realiza hacia los palestinos son sólo para ganar tiempo. No está convencido. Piensa como un terrorista. Es la misma lógica. Desde que volvió de Estados Unidos, tras la muerte de su hermano mayor en la operación de Entebbe, se le aplica el título de la novela de Aaron Meged El vivo sobre los muertos, dedicada a una figura histórica de la resistencia judía. Se dice que ha levantado su carrera política sobre la muerte de su hermano. Ha sabido hablar a las masas. Dijo a la gente: 'Sois idiotas. Yo sé qué es lo que hay que hacer para salir de esta situación'. Sus palabras tuvieron el efecto de un electrochoque. Hoy, yo digo que los asesinos son sus discípulos. Los terroristas de ambos bandos lo escuchan de verdad. Son ellos quienes le glorifican. Piensa como Hamás. Tienen la misma intención: destruir la paz. Los asesinos de mi hija vinieron de una región bajo control israelí. Querían matar a niñas, no a soldados. No son kamikazes. Los kamikazes atacan objetivos militares. Estos atacaron a niñas y a viejos. Smadar -que quiere decir brote, principio de plenitud- se manifestó cuando tenía cinco años. Acabo de recibir la fotografía de esa manifestación a favor de la paz. La publicó el New York Times. Cuando la fotógrafa se enteró de la muerte de Smadar, me la envió. Mi dolor es grande, pero el de su hermanito, que tiene cinco años, es aún mayor. Era una madrecita para él. Era ella quien le vestía, le peinaba; se ocupaba muchísimo de él. Está como huérfano ¿Quiere saber si soy optimista acerca del futuro? Lo que veo es que empiezan a morir niños. La izquierda es hedonista. Son personas que cuidan de sí mismas. No se dan cuenta de la labor que hace la derecha. Ésta, organiza a sus hijos. Los educa en el espíritu de la guerra. El sucesor de Peres, Ehud Barak, quiere gustar todo el mundo. Pidió perdón a los judíos orientales, porque cree que sus desgracias proceden del Partido Laborista. Carece de visión de largo alcance. Su ambición es convertirse en primer ministro. Si los políticos nos dejasen, podríamos vivir al lado los unos de los otros. Tengo más cosas en común con mujeres árabes que con judías rusas. La mujer que cuida a mis hijos es una árabe israelí. Les habla en árabe. La he dejado a cargo de mis hijos. Es la prueba de que podemos vivir juntos, cada cual en un Estado, con unas fronteras. Es mejor que haya una frontera clara. Se puede detener a los asesinos. El barrendero de mi calle vino a llorar a mi casa tras la muerte de Smadar. Me dijo que perdió a sus dos hermanos durante la Intifada. Tenían 15 y 16 años. Pero el odio se cultiva. Mi hija es una víctima de la paz. Estos atentados son consecuencia de la humillación que este gobierno inflige a los palestinos".

Junto con los padres de Sivane, la otra víctima de la paz, Nurit va a crear una asociación dedicada a los niños y a la paz.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0022, 22 de octubre de 1997.

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