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Nostalgia de aire acondicionado

Al borde de la resistencia física puso el angelino Ben Harper a su audiencia madrileña, cada vez menos de culto y más mayoritaria. La extraordinaria personalidad musical de este cantante y compositor se va poniendo de moda en España y así el sudor de los asistentes, que reventaron todo tipo de previsiones con respecto al aforo del local, estuvo a punto de provocar una lipotimia colectiva a los delicados sones del último elepé de Ben: The will to live.Harper inició su actuación a los sones de la muy espiritual God fearing man, comenzando así un completo repaso a su corta e impresionante discografía compuesta por tres discos. Una música de fuerte componente místico, si se multiplicara en ella la espiritualidad del blues y otros géneros musicales con raíces. Homeless child, el tema en clave reggae Jah work y, sobre todo, Fight for your mind, coreado por casi todos los asistentes, fueron sin duda los momentos álgidos de una velada musical de carácter mágico a cargo de un artista que, de puro tímido, puede llegar a ser borde. Pero que nunca ha dejado de ser genial.

Ben Harper

Ben Harper (voz, guitarra acústica y wiessenborn), Juan Nelson (bajo) y Dean Butterworth (batería). Sala Ktedral. 2.800 pesetas. Madrid, martes 23 de septiembre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 24 de septiembre de 1997.

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