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La 'locura' de Marina Núñez abre un espacio en el Reina Sofía

Madrid La pintora Marina Núñez (Palencia, 1966) inauguró ayer, en el Museo Nacional Reina Sofía, de Madrid, el Espacio Uno, una nueva sala dedicada a propuestas experimentales e innovadoras, con una programación coordinada por Rafael Doctor y Carlota Alvarez Basso. La artista agrupa bajo el título de La locura cinco series en torno a la representación femenina del dolor y la opresión. El artista catalán Antoni Abad ocupará a finales de octubre este lugar con dos videoinstalaciones.

Un ambiente gótico, con paredes pintadas de negro, una lámpara y figuras de mujer "ante su propio reflejo", ocupa una primera habitación. Junto a esta instalación, Marina Núñez ha reunido un conjunto de piezas sobre la locura -tiene como modelo artístico a su hermanacon los cuerpos pintados y recortados sobre la pared en distintas expresiones. Según el comisario de la muestra, Rafael Doctor, "la evocación al temor y al dolor se instala como representación de monstruos, de obsesiones que se confunden en su absoluta evidencia con la vida misma". Monstruas, locas y muertas son las imágenes habituales de la pintora, como explicó ayer Estrella de Diego en una conferencia.

Pintura europea

El comienzo de la temporada en Madrid se completó ayer con la muestra Realismo mágico. Franz Roh y la pintura europea 19171936, en la Sala de las Alhajas de la Fundación Caja de Madrid, que tras su presentación en el IVAM de Valencia viajará al CAAM de Las Palmas de Gran Canaria. La comisaria, Marga Paz, ha realizado un nuevo montaje con 84 pinturas distribuidas por géneros y temas, mientras que en Valencia, con 150 cuadros, se reunieron por países

La propuesta parte del ensayo Realismo mágico. Postexpresionismo, publicado por el teórico y artista alemán Franz Roh en 1925 -dos años más tarde apareció en España en Revista de Occidente; del que se ha hecho ahora una edición facsímile. Marga Paz y Juan Manuel Bonet, director del IVAM, destacaron ayer la importancia de esta revisión de la figuración europea, con una vuelta al clasicismo después de las vanguardias, a través de obras de Dix, Picasso, De Chirico, Togores, Dalí, Carrá, Grosz, Léger y otros.

La jornada se completó con la reunión de 40 esculturas de José Subirá-Puig, afincado en París desde los años cincuenta, en la Fundación Arte y Tecnología, de Telefónica (Fuencarral, 3). En el montaje aparecen sus cabezas y bodegones, ya que sus piezas monumentales en ciudades francesas aparecen en vídeo. Las piezas, de madera, están formadas por elementos que se articulan desde el interior en un entramado hasta formar la escultura. Cien obras y trajes para ballets forman la antológica de Esteban Francés (1913-1976), inaugurada ayer en las salas de la Comunidad de Madrid (plaza de España, 8).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de septiembre de 1997