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Eva La Yerbabuena y Rafael Amargo bailan "La garra y el ángel"

El espectáculo recorre una docena de palos del flamenco

Eva la Yerbabuena y Rafael Amargo, dos jóvenes bailaores flamencos -ella tiene 27 años y él 22-, se juegan esta noche, con el estreno en Madrid de La garra y el ángel, algo más que su prestigio. El espectáculo, que propone un paseo por una docena de estilos flamencos y estará hasta el día 16 en el Círculo de Bellas Artes, nace casi más como estandarte que como montaje, después de que artistas como Juan Genovés y Rafael Canogar hayan prestado su apoyo al proyecto, a la vez que pedían para el flamenco un trato más digno, un público nuevo -"urbano y culto" y una crítica más documentada.

Por si estos antecedentes reivindicativos fueran poca responsabilidad para los artistas, Rafael Amargo, que debuta en La garra y el ángel como primer bailaor, es además el coproductor del montaje. Junto a Víctor del Campo -responsable de la feria madrileña del grabado, Estampa- ha creado la compañía Von dem Feld & Co (Del Campo y cía, en español). Y Amargo explica que ha puesto en el empeño todos sus ahorros: "Otros bailaores jóvenes se quedan sentados esperando a que les llamen. Yo, en vez de comprarme un piso o un coche, he creado mi propia compañía".Eva La Yerbabuena, autora de la mayor parte de las coreografías, arriesga en teoría algo menos, pero siente "toda la responsabilidad del mundo" ante el estreno: "Hemos puesto muchas ganas e ilusión en esto. Trabajar en lo que te gusta es un privilegio, pero esta vez el mérito es mayor, porque no tenemos subvención en absoluto".

El espectáculo se basa en el flamenco clásico, aunque no faltan pequeñas concesiones a la fusión: según Víctor del Campo, la escenografía -a cargo de Ariadne Isabell, del Odeón de Viena- "recuerda más a Pina Bausch que al flamenco"- Y la primera escena, Nacencia, introduce movimientos de baile y músicas más sinuosos (la responsable es Yoko Taira, ex bailarina de la compañía de Nacho Duato).A partir de ahí, y hasta la hora y 45 minutos que dura La garra y el ángel (título que según los dos protagonistas define el flamenco), vence la tradición, y se bailan y cantan los palos más clásicos: soleá, soleá por bulerías, farruca, taranto, tangos, siguiriyas, bulerías...

Granadinos ambos, Amargo y La Yerbabuena han corrido caminos paralelos, pero es ahora cuando se sienten más unidos. "Eva se ha volcado, me ha animado muchísimo, se ha propuesto sacarme adelante como bailaor", dice Amargo.Esa es una de las cosas que animan a Víctor del Campo a describir su viaje desde las artes plásticas hasta el flamenco como una "experiencia impresionante": "He tratado de unir ambos mundos en un diálogo de lenguajes diferentes. El flamenco lo he seguido desde siempre y siempre tuve ganas de montar un espectáculo. Descubrí a Rafael y a Eva y me animé, sabiendo que era complicado. He pasado de marcharme a casa con el estómago retorcido a llegar al éxtasis viendo los ensayos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de septiembre de 1997