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Finlandia recupera el legado de Alvar Aalto

Varias exposiciones celebrarán en Helsinki y Nueva York el centenario del arquitecto

La rehabilitación de la Biblioteca de Viipuri, situada en territorio ruso y en un estado de conservación lamentable, es uno de los proyectos con los que Finlandia está recuperando el impresionante legado de Alvar Aalto. El centenario del nacimiento del arquitecto finlandés, el 3 de febrero de 1998, se celebrará con dos grandes exposiciones, Alvar Aalto en siete edificios, en el Kunsthalle de Helsinki, y Alvar Aalto: entre el humanismo y el materialismo, en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Publicaciones, conferencias, programas de televisión y el inventario de sus obras con el fin de documentarlas y protegerlas son otras iniciativas con las que se recordará a uno de los grandes arquitectos del siglo.

Con el centenario de Aalto, las instituciones culturales finlandesas se proponen conseguir un protagonismo en 1998 que enlace con el año 2000, cuando Helsinki se convierta en una de las nueve ciudades designadas como Capital Europea de la Cultura (junto a Santiago de Compostela, Reykjavik, Bolonia, Avignon, Bruselas, Praga, Cracovia y Bergen)."Nací con muebles de Alvar Aalto alrededor, en las guarderías finlandesas estaban sus sillas, compro mi ropa en una tienda diseñada por él y las salas en las que escucho los conciertos también llevan su firma", comenta la arquitecta Marianna Heikinhelmo, responsable de la restauración del célebre techo ondulado de madera en el auditorio de la Biblioteca de Viipuri. "Diseñó docenas de edificios públicos, su legado es único y hay gente que piensa que Finlandia se le quedó demasiado pequeña. Hubo un momento en que se formó un cliché: 'sobredosis de Aalto'. Pero en los últimos años las cosas han vuelto a ponerse en su sitio. Se reconoce su valor, hasta sus sillas prevalecen: son. funcionales y simples, y duran. Cuanto más conozco su obra, más me gusta".

Heikinhelmo, una profesional que ejemplifica el acercamiento sin prejuicios de la joven generación a la figura de Aalto, se muestra satisfecha de poder participar en la recuperación de la biblioteca de Viipuri (Rusia), obra maestra del funcionalismo. "Catastrófica", exclama uno de los empleados de la Fundación Alvar Aalto de, Helsínki para describir la situación en la que se encontraba hasta hace poco el edificio, aún hoy utilizado como biblioteca municipal, tras años de penuria bajo el régimen soviético. Un comité internacional, en el que figuran Tadao Ando, Hans Hollein, Jorn Utzon, Frank Gehry o I. M. Pei, entre otros arquitectos subscribe el proyecto de restauración de un edificio cuya sencilla composición de dos volúmenes rectangulares colocados de forma asimétrica, "con sus numerosas y sutiles articulaciones, invenciones formales y soberbios detalles", lo convierten "en una extraordinaria, humana y noble pieza de, arquitectura", según declaran los responsables del proyecto.

Muebles y lámparas

Aalto, nacido en Kuortane en 1898 y muerto en Helsinki en 1976, abrió su primer despacho en 1923 en Jyväskylä, donde se encuentra un museo dedicado a él. En 1925 se casó con la arquitecta Aino Marsio, estrecha colaboradora en la administración de la empresa de muebles de madera Artek. Con una tienda en Helsinki, esta firma continúa en activo produciendo los muebles y lámparas de Aalto. Entre las actividades previstas para el centenario se cuentan exposiciones de su mobiliario y una titulada Juego de luz, en el Foro de Diseño de Helsinki, que rendirá homenaje a Aalto "como maestro creador y manipulador de la luz" tanto en sus diseños como en el tratamiento arquitectónico.

Helsinki se plantea ahora crear un mapa con la Ruta Alvar Aalto, para que los visitantes puedan seguir las principales obras dejadas por el arquitecto en la ciudad. Y en los próximos meses concluirán los trabajos de reforma de la principal sala de conciertos de la capital, en la que Aalto dejó un rastro de polémica: el mármol italiano que recubre las fachadas no es el material más adecuado para un clima tan frío y se. deteriora con facilidad. Aunque se planteó sustituirlo por otro material, la idea original se ha respetado.

La exposición del MOMA de Nueva York mostrará, entre el 22 de febrero y el 26 de mayo, 50 de los edificios y planos que cubren varias etapas de la carrera de Aalto, con dibujos originales, maquetas y fotografías. La exposición Alvar Aalto en siete edificios presentará en Helsinki, entre el 4 de febrero y el 29 de marzo, una visión general de la carrera del arquitecto a través de los proyectos para el sanatorio de Paimio, Villa Mairea, la iglesia Vuoksenniska, el edificio de oficinas Rautatalo, la Biblioteca de Viipuri, el Ayuntamiento de Säynätsalo y la Institución Nacinal de Seguros.

En opinión de la arquitecta e historiadora Aino Niskanén, el centenario de Aalto servirá para clarificar la "extremadamente ambivalente" relación de los profesionales finlandeses con la figura de Aalto. "En Finlandia, Aalto era tabú en los años setenta, porque la arquitectura es un terreno muy competitivo y su personalidad se cernía como una sombra sobre muchos de sus colegas", declara. Niskanen rastrea la influencia de Aalto en muchos arquitectos: desde Reima Pietila, por la libertad de la forma, hasta Juha Leiviska, por el uso de la luz, y destaca su fundamental influencia incluso. entre los que le fueron críticos. "Sus escritos y su concepto humano y social de la arquitectura son unánimemente apreciados, y, además, Aalto les ha dado autoestima a los profesionales finlandeses".

Acerca de la conflictiva herencia de Aalto, hoy recuperada colectivamente, resulta significativa la opinión de Markku Komonen, uno de los arquitectos de la joven generación, que plantea la figura de Aalto en términos de consanguinidad. "Para mí, Aalto es una figura de abuelo cariñoso", dice, "una figura para la historia. Sin embargo, la generación anterior a la mía,que lo veía como padre, se opuso a él. Es fácil adivinar el porqué: tenían que matar al padre. Mi generación prefiere hablar de un abuelo amable, y los más jóvenes ni se plantean el tema".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de septiembre de 1997