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CARTAS AL DIRECTOR

Max Aub

La Cala del Moral, Málaga.

Menos mal que el 25 de agosto, en Segorbe (Castellón), en el acto de cosntitución de la fundación dedicada al valenciano Max Aub, estaba la hija del escritor, Elena, para dar testimonio de la verdad histórica de su padre ("era inequívocamente rojo" y desde su militancia socialista luchó por la libertad, la democracia y la tolerancia) y dejar así las cosas en su sitio, porque las autoridades valencianas del PP, con Aznar a la cabeza, llegaron a monopolizar el acto, según se desprende de la información de EL PAÍS, pretendiendo despojar al intelectual de su dimensión política y social. Ante esta situación, quisiera decirle al presidente del Gobierno que es de agradecer que no quiera ser sectario en el terreno cultural, pero ese antisectarismo que predica ("el sectarismo en cultura es una necedad", dijo) no debe confundirlo con intentar capitalizar la figura intelectual y literaria de un hombre que siempre ha defendido unos ideales distintos a los que Aznar defiende. Ideales que le obligaron a luchar por una España libre, lo confinaron en campos de concentración y le dieron a beber la amarga hiel del exilio. Aznar no tiene derecho a usar en su favor la memoria de un eminente escritor antifranquista como Max Aub, que ha vivido desterrado de su patria más de 30 años. Que reivindique la figura de Cánovas del Castillo, que ése sí le corresponde, y además también fue escritor, aunque peor.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 29 de agosto de 1997