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Emoción

"Montar un ballet es siempre emoción. Voy con una idea fija, con una imagen original; luego los movimientos salen solos". Así resume Serguéi Bobrov su aparato creador, que ahora anda con dos proyectos de envergadura: El retrato de Dorian Gray y una Medea, que compartiría cartel con la del Teatro Taganka."Hay una tendencia al eclecticismo, pero es bastante peligroso. En Rusia el destino del ballet está ligado a cuando el cielo se nubla. Ha habido tiempos oscuros, y las tendencias del trabajo coreográfico son difíciles de prever. Ahora hay mucho talento nuevo. Cuando acaben de pasar los nublados, veremos corrientes innovadoras".

Bobrov recuerda con emoción a su maestra de danzas de carácter, la lituana Eugenia Farmañans: "Ella me enseñó la danza española, el estilo de la jota, a tocar las castañuelas. Fue la profesora más importante de mi carrera".

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