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Material de reflexión

Hace 15 días, durante la espera angustiosa que conmovió a España entera, decía en estas páginas que la solidaridad espontáneamente sufrida frente a la amenaza criminal debía servir para reflexionar mejor. Los criminales actuaron, la solidaridad se reforzó, y es hora ya de iniciar una reflexión plural, sincera y comprometida, sin que pueda pretender suplirle. no ya el pensamiento único, siempre insuficiente, sino la actitud pretendidamente única expresada en gestos, por los reiterativos, inevitablemente abocados a la esterilidad.Las líneas que siguen aspiran, sabiendo que son muy mejorables, a contribuir a la reflexión deseable. Por lo incómodo que resulta escribirlas y publicarlas en estos momentos son, cuando menos, acreedoras a la presunción de meditadas y bienintencionadas. Decir tales cosas puede no ser popular y, a pesar de ello, afirmaba Galileo, la Tierra gira.

1. Ya estamos todos de acuerdo en que la criminalidad de ETA es despiadada y brutal. Pero estos adjetivos, por mucho que se repitan, no:) dan clave alguna para resolver el problema. La condena moral es capaz de producir satisfacciones afectivas, tanto individuales como colectivas, pero por justificada que sea, como en este caso sea, no sirve para fundamentar ni, menos aún, instrumentar una política eficaz. Y es esta eficacia lo que la propia ética exige al imponer a los políticos distintos deberes que a los predicadores.

2. La experiencia demuestra que los movimientos terroristas no terminan nunca por presión psicológica ni por convicción ni por ninguna otra forma de consunción. O se les destruye policialmente o se negocia con ellos. Lo primero es tanto más difícil cuanto mayor es su enraizamiento social. Lo segundo no equivale a legitimar ni supone, necesariamente, ceder. Significa buscar una solución practicable. Algo que requiere una buena dosis de coraje cívico.

3. La vía de la negociación está minada por serios peligros. Las condiciones previas la imposibilitan, porque, a su vez, la fijación y cumplimiento de las condiciones han de ser negociadas. La negociación paso a paso se eterniza porque las demandas son, de suyo, ilimitadas y sólo puede reconducirlas el ponerlas, de una vez, todas sobre la mesa; junto con todos los medios... Y experiencias hay de ello. Para que eso sea posible, se requiere una previa desdramatización de las palabras hoy convertidas en tabús, por incomprensibles e intangibles, inmanejables. La participación de los violentos, que al negociar dejan de serlo, es indispensable porque es indispensable el reconocimiento de la realidad. Pero no debe ser tal que potencie las irrealidades. De ahí la necesidad de que los protagonistas de la negociación sean más de dos bandos, sin perjuicio de que su liderazgo ha de corresponder al Gobierno.

4. Por eso, la política de aislamiento, cuya imposibilidad a medio plazo acaba de demostrarse en Arrigorriaga (Vizcaya), no es conveniente, por satisfactoria que resulte en términos afectivos. Puede que erosione a HB, pero va a consolidar su más numeroso y poderoso resto. Puede expresar una solidaridad formal, pero incrementará la división de la sociedad vasca. Y, a la postre, engendrará aún más violencia. Sólo falta que termine ganando simpatías al Partido Comunista en Euskadi.

5. En una situación corno la, presente, cargada y con sobrada razón de emotividad, los sondeos de opinión son la peor guía para la acción de los responsables políticos. Puede inflar las encuestas e incluso dar votos. Pero no apuntar soluciones viables y eso es, de veras, lo único importante. Por eso, los políticos y especialmente los gobernantes tienen que desempeñar una difícil función de pedagogía que es lo más contrario a la demagogia.

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