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Rato y Montoro se contradicen sobre el impacto de la escalada del dólar

El ministro de Economía, Rodrigo Rato, y Cristóbal Montoro, uno de sus cuatro secretarios de Estado, opinan justamente lo contrario sobre el impacto de la escalada del dólar en la economía española. Rato aseguró ayer que la subida de la moneda estadounidense "no debe considerarse una situación grave que pueda afectar a la estabilídad de los precios". Montoro sostuvo que "una apreciación excesiva es preocupante desde la óptica de la inflación" y no descartó una subida de impuestos especiales para financiar la sanidad.

Casi a la misma hora y a 393 kilómetros de distancia, la que separa Madrid y Santander, el máximo responsable del Ministerio de Economía y uno de sus más directos colaboradores ofrecieron opiniones contradictorias sobre la repercusión en la inflación española de la espectacular apreciación del dólar.Rodrigo Rato, que inauguró en Madrid un seminario hispano marroquí organizado por el BBV, hizo la siguiente afirmación: "No debe considerarse [la subida del dólar] una situación grave que pueda afectar a la estabilidad de nuestros precios, aunque indudablemente habrá una repercusión". Y recordó que a lo largo de los últimos meses el dólar ha aumentado su cotización; "pero su repercusión en los precios energéticos se ha visto compensada por la evolución de los precios del crudo". Rato insistió en que a pesar de la apreciación del dólar sobre la peseta "no tenemos ahora una prevención especial".

El secretario de Estado de Economía interpretó la situación de forma bien distinta. "Una apreciación excesiva del dólar es preocupante desde la óptica de la inflación", señaló. La subida supone que los productos importados, en especial el petróleo, se encarecen y ello tiene un efecto sobre la mayoría de los precios.

Por ello, Montoro, que participó en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) de Santander en un curso sobre la reforma del IRPF, añadió que si el proceso sigue "deberá compensarse internamente", a través de una política fiscal más austera (conjugando ingresos y gastos públicos) y la moderación de las rentas salariales. En su opinión, contraria a la que sostienen algunos analistas, "un euro débil no tiene sentido, es una contradicción, ya que la moneda única será la segunda más fuerte del mundo, después del dólar".

Por otra parte, Montoro afirmó que "no volverán los tiempos de alegría en los Presupuestos", pese a lo cual "el futuro es de menos impuestos en términos relativos". Si es necesaria alguna subida puntual de impuestos "será compensada con descensos en otras figuras tributarias", añadió.

Economía, según Montoro, no estudia subidas que generen inflación -como el IVA, por ejemplo-, aunque "no se descartan retoques" en otros impuestos. Aquí cabrían pequeñas subidas en los impuestos que gravan el consumo de tabaco, alcohol y carburantes, para financiar la sanidad, aunque Montoro no lo dio por seguro.

El secretario de Estado de Economía señaló, por Otra parte, que la adopción de la moneda única "supondrá la afloración de dinero negro", si bien aseguró que el Gobierno no contempla adoptar ninguna medida especial de amnistía fiscal para facilitar ese proceso.

Descuento en las pensiones

Dijo también que "las leyes están para cumplirlas", en referencia a la posibilidad de que el Gobierno se decida finalmente por descontar a los pensionistas la previsión de inflación no consumida. Si el IPC es este año inferior en medio punto a la previsión (2,6%), el descuento total a efectuar en las pensiones de 1998 sería de unos 42.000 millones de pesetas.Montoro se refirió también a la reforma del tratamiento fiscal de los sistemas de ahorro y previsión social complementaria (los fondos de pensiones), aunque no especificó las intenciones del Gobierno. La reforma está pendiente de las propuestas que haga la comisión del Congreso de los Diputados creada al efecto.

La pretensión del Ministerio de Economía es que en lo referido a los planes de pensiones de empleo -los acordados entre una empresa y sus trabajadores- se cuente con el acuerdo de las organizaciones patronales y sindicales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de julio de 1997

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