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DESAFIO TERRORISTA

Blanco fue hospitalizado con "muerte cerebral"

"Muerte cerebral". Éste era el dictamen médico leído ayer por el consejero de Sanidad del Gobierno Vasco Iñaki Azkuna, tras el ingreso de Miguel Ángel Blanco en el hospital donostiarra de Nuestra Señora de Aránzazu. Los médicos que le atendieron a su llegada al centro sanitario habían descartado una operación para extraer las dos balas alojadas en su cráneo. El terrorista que apretó el gatillo, cumpliendo las órdenes de ETA para la ejecución del concejal en el plazo previsto, intentó, sin éxito, un tiro de gracia. Lo hizo obre las 16.30, apenas media hora antes de que la víctima fuera hallada.

Miguel Ángel Blanco presentaba "traumatismo crancoencefálico secundario por heridas producidas por arma de fuego". El parte médico añadía que el concejal vizcaíno sufría "un coma neurológico profundo". Los proyectiles habían causado terribles destrozos en su cerebro: "Orificio de entrada de bala en zona mastoidea derecha con proyectil alojado localmente, esquirlas óseas en trayecto de segunda herida, subfusión hemorrágica cerebelosa y hemorragia subaracnoidea a nivel del borde del dentorio supratentorialmente, contusión hemorrágica frontal izquierda y edema cerebral grave".Como consecuencia de los dos disparos, Blanco Garrido también presentaba trastornos severos de la coagulación sanguínea, hipertensión endocraneal grave, y eco-doppler transcraneal, según el dictamen de los facultativos.

Ya en su comparecencia ante los periodistas, a última hora de la tarde de ayer, el consejero Azkuria había señalado que, aunque esperaba equivocarse, el pronóstico del joven concejal popular era "muy grave" y que se temía su muerte en las horas siguientes al ingreso o, en su caso, que permaneciera "en una situación en la que el cuerpo esté vivo y el cerebro tremendamente dañado". Es decir, un estado vegetativo.

El ingreso del concejal del PP en el hospital de Aranzázu en San Sebastián se produjo sobre las 17.30. Inmediatamente los servicios de urgencia le realizaron diversas pruebas para comprobar la gravedad de sus heridas. Las dos balas que tenía incrustadas en la cabeza le habían producido un estado de coma del que no llegó nunca a recobrarse. La posición de los proyectiles hizo que los médicos descartaran la posibilidad de extraerlos en una intervención. El "coma neurológico profundo" que presentaba Miguel Ángel es un estado previo a la muerte cerebral o a una parada cardiorrespiratoria.

Al mismo tiempo que llegaba la ambulancia al centro sanitario de San Sebastián lo hicieron el médico forense Miguel Ángel Querejeta, el juez de la Audiencia Nacional Miguel García Castellón, que asume el caso, así como el subdelegado del Gobierno Eduardo Ameijide. Posteriormente llegaron el vicepresidente del Gobierno Francisco Álvarez Cascos; el presidente del PP vasco, Carlos Iturgaiz, y el coordinador general del PP Ángel Acebes.

Al difundirse por radio y televisión el hallazgo de Blanco, cientos de ciudadanos se concentraron en el exterior del hospital y prorrumpieron en aplausos cuando, a las 18.30, llegaron sus familiares.

Los padres, la hermana, y la novia del herido estaban "muy tristes, tremendamente abatidos, pero firmes y serenos", según Cándido Méndez, secretario general de UGT. Anoche, el ministro del Interior también se trasladó de Madrid a San Sebastián para visitar a la familia. "Uno sale emocionado cuando ve al padre y a la madre" dijo, "que reaccionan de una forma serena, ejemplar, ante esta terrible tragedia".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de julio de 1997

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