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Cartas al director

Racismo

"¿Eres moro? ¡Pum!". Seis tiros, seis, a quemarropa al desconocido. Otro asesinato racista a sangre fría. Y por otro agente del orden... racista, como el asesinato de Lucrecia.¿Que esos asesinos son unos perturbados? Por supuesto, pero perturbados por y conforme al sistema, encargados como están esos policías de ejecutar unas leyes y normas racistas, dictadas por sus superiores, incluido el ministro del Interior, que expulsa por la fuerza bruta e ilegal, a veces hacia la muerte, a emigrantes. "Había un problema; ya está resuelto", aprueba el mismo Aznar. Y, por no ir más atrás, ya el Gobierno del PSOE acostumbró a la policía a maltratar públicamente a los inmigrantes (pobres) y promulgó una racista Ley de Extranjería. Por no hablar del enorme racismo, en mil hechos y dichos, del cristianísimo alcalde de Madrid.

Ahí está la responsabilidad última, moral, de esos crímenes: en esos superiores lúcidos, cuyas normas racistas crean o agravan la perturbación en sus ejecutores y verdugos materiales, víctimas también en parte suyas, al impulsarles a conculcar las más elementales normas de decencia y dignidad humanas.-

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