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LA ENTREGA DE HONG KONG

Londres amenaza a Pekín con llevar ante la ONU el despliegue de los blindados del Ejercito Popular

ENVIADO ESPECIALLa futura presencia del Ejército Popular de Liberación (EPL) en Hong Kong ha abierto una primera brecha entre británicos y chinos a menos de dos días de la reunificación de la colonia con la China continental, después de siglo y medio de dominación por parte de la corona británica. El ministro de Asuntos Exteriores, de Londres, Robin Cook, advirtió a Pekín (le que el despliegue de unidades blindadas para proteger la seguridad interna de la Región Administrativa Especial puede suponer una violación de la Declaración Con junta suscrita en 1984, y recordó que el carácter de tratado internacional de ésta permite a su país elevar el caso ante la ONU siempre que sea necesario.

Tung Chee-hwa, que el próximo martes se convertirá en jefe del Ejecutivo de la Región Administrativa Especial de Hong Kong, echó agua al fuego y estimó que el tema no tiene más importancia.El gobernador de la todavía colonia, Chris Patten, había calificado el viernes de "desafortunada" la medida china de enviar el próximo martes una veintena de blindados, junto con 10 navíos, varios helicópteros y otros vehículos para transportar a 4.000 soldados del EPL, apenas seis horas después de que los británicos se hayan marchado del territorio. Patten afirmó que no cuestionaba el derecho de China a estacionar tropas en Hong Kong, pero criticó el método de trasladar al personal militar por zonas urbanas. El ministro Cook, que ayer llegó a la isla para acompañar al príncipe Carlos en los actos de traspaso, fue mucho más duro que el gobernador. El político laborista quiso subrayar a su llegada que las funciones que el Ejército chino podrá desempeñar en Hong Kong a partir del 1 de julio son de defensa exterior y no de seguridad interna, cuestión que será de competencia exclusiva de la policía local, integrada por 28.000 hombres.

"Nadie discute el derecho de China a desplegar tropas aquí a partir de las cero horas del 1 de julio, pero lo que sí es importante recordar es que la Declaración Conjunta establece que la, seguridad interna está en manos del Gobierno hongkonés y de la policía local. Por tanto, el despliegue de tropas chinas debe atender sólo a casos en los que la defensa externa lo requiera". Cook dijo que lo contrario supone una violación de la Declaración Conjunta y el Reino Unido puede llevar el caso a la ONU siempre que lo estime conveniente, al tener carácter de tratado internacional.

La Declaración Conjunta Anglo-china, suscrita en 1984 por los entonces primeros ministros Margaret Thatcher y Zhao Ziyang, en presencia del patriarca Deng Xiaoping, sanciona el traspaso de soberanía a partir del 1 de julio de este año, y China se compromete a mantener por al menos otro medio siglo el capitalismo en la colonia y un alto grado de autonomía, con excepción de los asuntos de defensa y exteriores. La Ley Básica -la Constitución hongkonesa aprobada en 1990 por el Parlamento chino- señala que las tropas chinas estacionadas en Hong Kong no podrán intervenir en asuntos de seguridad interna. Sin embargo, observa también que el Gobierno regional podrá solicitar su auxilio en casos de catástrofes o de graves desórdenes públicos.

La polémica está, pues, servida. Thatcher, que se encuentra también en la colonia para participar en los actos de devolución, dijo que era de mal estilo y no auguraba nada bueno a este gesto de la República Popular de hacer recordar inmediatamente quién es el dueño. Tung Chee-hwa trató de minimizar el impacto de la medida anunciada por Pekín e hizo hincapié en que el EPL no podrá intervenir en la futura región autónoma sin su autorización. "Ni lo harán ni lo pueden hacer", afirmó. El líder hongkonés opinó que el Gobierno está en su derecho de enviar fuerzas: 500 hombres llegarán tres horas antes del traspaso y otros 200, no armados, se encuentran desde abril desempeñando funciones logísticas. Fuentes oficiales de su Gabinete consideran que la reacción de Londres ha sido exagerada y explican que el despliegue es necesario para poder garantizar la seguridad del territorio.

Sucesos de Tiananmen

Los británicos tuvieron unos 30.000 soldados antes de la fundación de la República Popular, en 1949, que redujeron progresivamente a unos 10.000 hasta 1994. Actualmente quedan apenas un millar, que se preparan a regresar a su país no más tarde del 1 de julio, una vez que el periodo colonial haya llegado a su fin.El EPL suscita todavía cierto temor en Hong Kong y muchos de los habitantes de la colonia lo identifican con el aplastamiento del movimiento estudiantil y los sangrientos sucesos de la plaza de Tiananmen en la noche del 3 al 4 de junio de 1989. Las tropas chinas estarán sometidas a las leyes de la región, pero el Gobierno central tendrá también competencias en casos delicados. Los soldados no podrán vestir el uniforme cuando no estén de servicio y serán alojados en cinco destacamentos, dos en lo que se conoce como isla de Victoria (Hong Kong) y tres en la península de Kowloon.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 29 de junio de 1997

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