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CARTAS AL DIRECTOR

Cada cosa tiene su tiempo

Sant -Cugat del Vallés, Barcelona.

Leo en el periódico que usted dirige el artículo de D. Luis Rojas Marcos sobre maternidad tardía, al que me gustaría hacer unos comentarios. Siempre he pensado que existe este reloj biológico al que hace referencia y del que hace pocos días he sufrido las consecuencias al viajar a otro continente con un cambio de horario que me ha provocado un trastorno del sueño y de adaptación importante. No se puede hacer nada, si no quieres recurrir a psicofármacos, hay que padecerlo. Con la maternidad, cuando la naturaleza se cierra ella misma a la fertilidad, hay que recurrir a la técnica, a la manipulación de gametos (lo más probable es que no sean suyos, al ser menopáusica, y por tanto no será- la madre genética) y también a la preparación hormonal de una persona que de por sí ha dejado de tener la capacidad natural de fertilidad. El deseo del hijo en la menopausia, ¿puede legitimar todo el proceso a que se exponen estas mujeres? ¿Qué es mejor para el hijo, una madre con su reloj biológico natural funcionando o una menopáusica? ¿Una madre que pueda-soportar, por la misma fuerza física que conlleva la juventud, los trabajos de la crianza, o en los achaques de la prevejez?A todas luces pienso que cada cosa tiene su tiempo y que la naturaleza, como siempre han dicho nuestros antepasados, "es sabia". No pienso que sea un factor cultural o moral, como indica el articulista, al que pondría bajo su responsabilidad total a un niño de un año durante una semana (bastaría para desistir en el intento), sino un problema de desfase de capacidades.

Recuerdo un programa de TV en el que aparecía una abuela-madre, el marido y el médico que había conseguido el logro de la maternidad tardía. Sentí tristeza por el niño,que seguro percibía su protagonismo sin entender nada, era utilizado para mostrar lo que la técnica puede hacer. El cariño es algo más.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 26 de junio de 1997