La presión de Sharon impide a Netanyahu cerrar la crisis de su Gobierno

A pesar de haber conseguido salvarse de la última moción de censura de la oposición laborista, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, no ha logrado cerrar la crisis de su Gobierno. De hecho, miembros de la propia coalición conservadora aseguran que la situación es peor que antes de la votación, en la que Netanyahu consiguió 55 votos frente a los 50 de la oposición y de la que se ausentaron 11 dejos diputados de su grupo críticos con el eventual nombramiento de Ariel Sharon como ministro. Para complicar aún más las cosas, el Parlamento aprobó ayer iniciar un proceso legislativo para anexionar las colonias judías de los territorios palestinos, una medida que, en palabras palestinas, "sabotea todo el proceso de paz" y a la que se opone el Gobierno de Netanyahu.La espantada de 11 diputados, que abandonaron el pleno para no respaldar a Netanyahu, es el signo visible de profundas diferencias en el seno de la coalición. Algunos diputados aseguraban tras el debate que los días del primer ministro están contados y. no pasarán del verano.

Netanyahu se ha visto obligado a retrasar la remodelación del Gobierno, forzada por la dimisión del ministro de Finanzas, Dan Meridor, hace ya una semana, y no ha podido recolocar al halcón del Likud Ariel Sharon. La oposición frontal al ascenso de Sharon de los ministros de Exteriores, David Levy, y Defensa, lsaac Mordechai, amenaza con prolongar la crisis.

Sharon, representante del sector mas duro del Likud, ha exigido a Netanyahu que lo incluya en el Gabinete de seguridad, que decide las cuestiones más importantes sobre el proceso de paz. También quiere que se le reserven competencias sobre la construcción de asentamientos, que controlaba hasta ahora desde el Ministerio de Infraestructuras. El primer ministro está dispuesto a ambas concesiones, pero Levy y Mordechai, representantes del sector más moderado del Likud, temen que la presencia de Sharon y su política de expansión de los, asentamiento hundan definitivamente el proceso de paz.

Por otra parte, las autoridades palestinas acusaron de nuevo ayer al Gobierne israelí de querer envenenar a su población, en esta ocasión con un chicle hormonado que, según su etiqueta, está fabricado en España. En este país, sin embargo, no pudo encontrarse la huella del supuesto fabricante. La denuncia ha sido rechazada por un portavoz del Ejército israelí al que la Autoridad Palestina culpa de planificar la distribución.

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* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 25 de junio de 1997.

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